Centenario de Roberto Arlt. Editorial Suadamericana lanza mañana a las librerías la primera biografía del escritor en los últimos cincuenta años.

El riesgo era creerle demasiado

El escritor en el bosque de ladrillos", de Silvia Saítta, investiga las ficciones que creó sobre sí mismo el autor de "Los siete locos"

FERNANDO TOLOZA


Este mes se cumple el centenario del nacimiento de Roberto Arlt, el autor de "El juguete rabioso", "Los sietes locos" y "Aguafuertes porteñas". Durante su corta vida (murió en 1942), el escritor cambió varias veces su fecha de nacimiento. El 2, el 14 y el 26 de abril son algunas de las variantes de su natalicio. Pese a ser uno de los escritores más importante del siglo, junto a Jorge Luis Borges, de Arlt sólo había hasta estos días una sola biografía ("Roberto Arlt, el torturado", de Raúl Larra), y publicada hace cincuenta años. Aprovechando la ocasión del centenario, mañana llega a las librerías la segunda biografía de Arlt y la primera escrita en los últimos cincuenta años, "El escritor en el bosque de ladrillos", de Silvia Saítta, editada por Sudamericana.

- ¿Por qué en los últimos cincuenta años no se escribió ninguna biografía de Roberto Arlt?

- La única biografía de Arlt que había era la de Raúl Larra, "Roberto Arlt, el torturado", que se editó en 1950. Desde entonces lo que sí hay es muchísima bibliografía crítica sobre Arlt. Pero la crítica con las idas y venidas. La revalorización de Arlt comienza en los 50, con la revista "Contorno", y después cada uno de los movimientos críticos, Ricardo Piglia en los setenta y Beatriz Sarlo en los ochenta. La inexistencia de una biografía en casi cincuenta años habla de la dificultad de hacer una biografía sobre Arlt. La principal razón es que ya no hay personas vivas que hayan conocido a Arlt, salvo la hija (Mirta), y la viuda.

-¿Vive la viuda?

-Sí, es la segunda mujer. Está en una residencia para ancianos de la comunidad británica. Tiene 87 años. También vive el hijo de Arlt.

-¿En qué más te basaste?

-Me basé en testimonios escritos sobre Arlt. Lo que hice fue leer la vida de Arlt en relación a coordenadas políticas, ideológicas, literarias, que exceden la particularidad de la vida de Arlt. Hay pocos elementos para reconstruir la vida de Arlt, no hay personas vivas ni papeles de Arlt, salvo algunas cartas.

-Es llamativo que no se haya hecho antes.

-Lo que hizo Raúl Larra fue estabilizar una biografía que funcionó hasta ahora, con los datos que tenía. Es una biografía que tiene cincuenta años y está bien hecha, salvo que, como dice Jorge Lafforgue en el prólogo de la reedición, es una biografía tensionada por las discusiones de los años cincuenta. Ahí está toda la discusión sobre si Arlt era del Partido Comunista, y más bien el intento de Larra de decir "Arlt es nuestro, es comunista". Esta postura le trae a la Larra problemas con los comunistas y con los no comunistas. A pesar de ser una biografía tironeada por esto y a veces un poco crédula de la misma imagen que Arlt se encargó de construir sobre sí mismo, la imagen del torturado, es una muy buena biografía y por eso funcionó todos estos años.

-Por lo que decís, hay una desmitificación de Arlt como torturado.

-Arlt tiene mucho de eso. Es un advenedizo en la literatura, es un autodidacto pero también es un escritor que tiene un especial cuidado en construir una imagen pública. Construyó en autobiografías, en aguafuertes, en reportajes, esta imagen con la que quiso pasar a la inmortalidad, la de Arlt el torturado. Tiene bastante de eso y en sus cartas le dice a la hermana "Sufro tanto como Erdosain", "si pude escribir un personaje tan torturado como Erdosain es porque padecí lo mismo". Ahora si bien eso es cierto, también hay otras cosas, que no se agotan en la figura que predominó hasta ahora. A la imagen de torturado, él le agregaba la del postergado. En la biografía me detuve mucho en esa idea del postergado, en ver por qué Arlt dice que no lo leen, cuando si uno mira las reseñas de sus libros, el reconocimiento de sus pares y de los lectores.

-Arlt sigue mostrándose como el ofendido y a le vez como el seductor, como decía David Viñas en los años sesenta.

-Siguió funcionado y con una gran eficacia. Pocos escritores lograron construir un imagen pública tan eficaz, porque indefectiblemente uno le cree. De hecho, descubrí algunas cosas insólitas. Por ejemplo, el repite hasta el hartazgo que lo echaron del tercer grado del colegio _para demostrar la no escolaridad, problemas de conducta_, pero es mentira. Repitió tercer grado, pero después lo aprobó e hizo toda la escuela.

-Va modificando su biografía.

-Sí, modifica la fecha de su nacimiento, dice que nace el 2, el 7, el 26 de abril. Según la partida de nacimiento, la fecha es el 26 de abril. Arlt es un escritor complicado para hacer una biografía porque el riesgo es creerle demasiado, y entonces hay que tomar sus declaraciones con cierta distancia. A mí me interesaba no era comprobar la mentira, sino leer en la mentira y en los datos falsos qué estaba buscando con ello Arlt. Y ponerlo en relación con la imagen del postergado y del desconocido, porque su presencia era muy fuerte. En el libro muestro algo que permite una figura como la de Arlt, que es algo que no permite una figura como la de Borges. Arlt es polifacético. En él se pueden leer mundos muy diferentes siguiendo la trayectoria de Arlt: desde el mundo barrial de Flores, el mundo del periodismo en un momento de transformación, al arte inventor, el arte político, donde intenté reconstruir sus discusiones con el Partido Comunista, al arte viajero, porque no sólo viaja a España y Africa sino que recorre algunos países de América latina y buena parte de la Argentina. Son varias facetas de un mismo personaje que permiten leer no sólo su vida sino un momento muy particular de la Argentina, desde el 900 al 40.

-Ricardo Piglia en el prólogo a los cuentos completos de Arlt cuenta la historia de que el ataúd de Arlt tuvo que ser sacado por una ventana. ¿Es un invento?

-(Risas) es un invento. A la ficción de Arlt se suma la ficción de Piglia. Arlt fue velado en la Casa Prensa, y hay una foto donde está el cortejo. (Risas) Así que no voló por ninguna ventana ni balcón. Murió en una pensión de Belgrano el 26 de julio de 1942, a las 10. Estaba sólo con su mujer.

-¿Cuál es la relación entre lo popular y lo culto?

-No está tanto en lo libro. Te puedo decir lo que a mí me parece. Si bien Arlt incorpora varios elementos de lo popular, tiene al mismo tiempo cierto desprecio por lo que es "nacional y popular". No le gusta el sainete, desconoce el folletín criollista, los partidos de fútbol, critica las letras de tango. Reivindica cierto mundo de lo popular europeo, y es clara la opción que hace por el folletín popular, como Ponson Du Terrail y Rocambole, antes que por el folletín criollista. No sabía nada del gaucho y dice que es un invento del carnaval, o en todo caso un vago que le hacía mal país.

-Pero en su lenguaje va del seudocastizo al lunfardo, como si cuando pretendiese ser culto parece español.

-Están las dos cosas funcionando. Es la lectura que hace Viñas y que es muy lúcida. El señala que cuando entra la lengua plebeya Arlt la pone entre comillas. La incorpora y la señala. Y después Piglia dice que Arlt escribe desde donde lee, y Arlt lo que lee son malas traducciones españolas. Sobre todo en "El juguete rabioso" está lleno de "mozalbetes" y hasta "tíos". Además la oscilación en el voseo, porque es muy oscilante el trato entre el vos y el tú en toda su narrativa, e incluso en el teatro. De todos modos, a Arlt lo fascina la literatura alta. Cuando dice que no hay tiempo para escribir a lo Flaubert deja en claro que su intención es escribir Flaubert, y de ahí la búsqueda de palabras complicadas que pueden sonar a lo bello. Lo que sí descubre, sobre todo en las aguafuertes, es la inmensa productividad de la lengua de la calle.

-¿Cuál fue la repercusión de las aguafuertes españolas?

_En su momento tuvieron mucha repercusión pero después no fueron muy tenidas en cuentas. Es una pena porque son muy lindas y tienen algo realmente importante para entender la evolución de Arlt. Recorre toda España en un momento muy particular, previo al estallido de la Guerra Civil. Cruza a Africa, a Marruecos. El paso por España es un momento de viraje en cómo Arlt mira las cosas. De regreso a la Argentina, no puede volver a hablar de Buenos Aires, y desaparecen las aguafuertes porteñas. Arlt pasa a escribir las columnas Tiempos Presentes y Al Margen del Cable, y se convierte en un cronista de noticias internacionales.

-Ahora la última e inevitable pregunta: qué pasaba con las faltas de ortografía de Arlt.

-(Risas) Nuevamente está lo que él dice para hacer su imagen pública. A él le encanta decir que tiene faltas de ortografía, por un lado, porque lo muestra como alguien que no respeta leyes, que está más allá de la gramática. Ahora efectivamente las cartas que transcribe Omar Borre en "Arlt y la crítica" hay verdaderos problemas, por ejemplo, confunde el "yo" y el "mi". Conrado Nalé Roxlo dice que Arlt escribía como hablaba, y de ahí que todos sus manuscritos siempre fueron corregidos. Pero creo que se juntan las dos cosas: cuando é en un aguafuerte dice nunca le pongo la hache a la palabra hoy, sabe que hoy se escribe con hace, y deliberadamente no se la pone. Es más que vanguardista, ponerse al margen en literatura de una legalidad establecida.

 

Desde los testimonios escritos hasta los recuerdos de la viuda

Una de las dificultades de escribir una biografía de Roberto Arlt por estos tiempos es la ausencia de personas que lo hayan conocido. El biógrafo se ve privado de una de sus principales fuentes, y debe exprimir al máximo los testimonios escritos. Para "El escritor en el bosque de ladrillos" (título casi idéntico a una novela que Arlt nunca escribió) Silvia Saítta habló con la viudad Arlt y apenas pudo comunicarse con la hija del escritor, Mirta, que pese a haber estudiado la obra de su padre, muestra una especial reticencia a brindar datos sobre el polifacético escritor.

-¿Qué imagen tiene de Arlt la familia que todavía está viva?

-Con Mirta Arlt, la hija, casi no pude hablar. Hablé sólo por teléfono y es una persona muy reticente a dar informaciones, a hablar de su padre. En cambio, con la viuda, fue distinto. Es una mujer muy interesante, no sólo como la mujer de Arlt. Es una pionera en el periodismo, que a los 19 años ya trabajaba como periodista en un ámbito que era sólo de hombres. Tiene muchísimo carácter y esto es lo que armó esa relación tan conflictuada entre ellos. Me dio todos los datos que necesitaba para el tramo final de la vida de Arlt.

-¿A qué atribuís la reticencia de la hija de Arlt, a un celo profesional, ya que ella escribió bastante sobre la obra de su padre?

-Hay mucho material inédito de Arlt para compilar. A lo largo de estos años la hija no lo hizo y tampoco dejó que lo hiciera otro. Siempre fue muy complicado tratar con ella en cuanto a los derechos de autor. En 1992 antes de que cambiara la ley salieron muchos libros, pero después los derechos volvieron a ella. Creo que tiene cierto celo, pero más de su padre que del resto de la persona.

-El título de tu biografía de dónde proviene.

-Una de las cosas que Arlt hacía en la construcción de su imagen pública era prometer libros que nunca escribía. Uno de ellos era una novela llamada "El bandido en el bosque de ladrillos", basada en Natalio Botana, que era el director del diario Crítica. De ese título de la novela que Arlt nunca escribió sale el título de la biografía.

-¿Y cómo recibió esto Botana?

-Arlt tiene una relación extraña con Crítica. Se inició en el periodismo en Crítica como cronista policial y se va de allí para pasar a El Mundo. Después si bien nunca mencionó a Crítica, habla del sensacionalismo del periodismo de la tarde, donde rápidamente uno se da cuenta de que habla de Crítica. A Botana le debe haber divertido la posibilidad de ser personaje.

-En "Regueros de tinta", tu libro sobre el diario Crítica, citás un Arlt describiendo las barbaridades del diario.

-Claro ahí está. Esa cita es de un aguafuerte, donde Arlt dice lo que le obliga a hacer el puchero. Después pasa a El Mundo, que es un diario muy distinto a Crítica. Es mucho más pacato, cuida el detalle y jamás pondría a una mujer descuartizada en la tapa. En Arlt es interesante cómo lograr conciliar su participación en un diario pacato como El Mundo, con su participación en diarios comunistas. En El Mundo no lo dejan hablar de política y lo acusan de comunista, y en los diarios comunistas lo acusan de pequeño burgués.

-La angustia de Arlt por el dinero, ¿era un dato cierto?

-Llevó una vida más cara que la de un escritor asentado con una familia. Con su primera mujer está casi siempre separado, o con ella viajando mucho a Córdoba porque era tuberculosa. También le pasaba dinero a la madre, Era una vida más cara que poner una casa. La viuda cuenta que no podía dejar de trabajar porque a Arlt no le alcanzaba el dinero. Eran muchas mujeres que dependían de Arlt. Tenía problemas de dinero, aun ganando bien, y por eso el sueño del batacazo con la invención de las medias. De esa falta de dinero, nace tanta publicación, y el hecho de que un cuento sirve para otra cosa, para venderlo en otra parte. Una aguafuerte se puede transformar en un cuento.

-Editó mucho en editorial Claridad. Era obvio que tenía que publicar en la editorial de Vicente Zamora.

-No era tan obvio. Es más tuvo problemas. Arlt quiso publicar "El juguete rabioso" en Claridad y Elías Castelnuovo no se lo aceptó en la colección Los Nuevos, cuando la novela todavía se llamaba "La vida puerca". Finalmente la saca editorial Latina, por medio de un concurso y de Ricardo Güiraldes. Después sí Claridad saca sus otra novelas y reedita en el 32 "El juguete rabioso". Después pelea con Zamora por una discusión política y Arlt ya no vuelve a publicar en Claridad.

 

La Capital, Suplemento Cultural, nº 37. Domingo 2 de abril de 2000

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