La muerte de Roberto Arlt en la prensa de la época
por Angel Del Ré. Diplomatura en Ciencias Sociales-UNQ
A manera de introducción: Las tribulaciones de un estudiante que quiere investigar en las bibliotecas nacionales
Realizar una investigación rastreando noticias aparecidas en viejos periódicos, es hoy en día una ardua tarea para cualquier estudiante.
No me cabe ninguna duda, los argentinos hemos inventado la Impericia Burocrática.
Para realizar este trabajo he recorrido los pasillos de varias bibliotecas, han requisado mi mochila, mis carpetas, he completado formularios, he recibido un sello cada vez que traspasaba una puerta y han verificado mi documento recomendándome renovarlo por lo precario de su estado. Hasta, en el colmo de los colmos, me ha tocado enfrentar a agotados empleados estatales de dudosos conocimientos en cuanto al material que manejaban, como el caso de una empleada de la biblioteca del Congreso de la Nación, de unos cuarenta años, que dijo conocer a Roberto Arlt- muerto hace cincuenta y siete - y asegurarme que era un actor. (Esta falta de especialización la he percibido también en librerías, disquerías y hasta cadenas de videoclubs).
En una primera instancia el tema que pensaba a desarrollar era la repercusión periodística de la muerte de Leopoldo Lugones , ocurrida en febrero de 1938; pero el material conseguido se redujo a un solo periódico: "El Diario"; el resto de los periódicos de 1938 se han perdido entre olvidos de microfilms en la aduana y caños conductores de agua corriente rotos en los subsuelos de la Biblioteca Nacional.
Esta pesadilla kafkiana de pasillos interminables, controles exhaustivos y periódicos inexistentes derivó en una modificación de mi trabajo. Ahora sería Arlt (la repercusión de su muerte en los medios) el que habría de rastrear.
Aunque me fue imposible hacerme con la totalidad de los diarios de la época, los cuatro en los que he basado esta investigación, creo, responden a diferentes enfoques que me permitirán tener una visión menos parcialista del suceso.
Cuatro enfoques
En un extremo el socialista "La Vanguardia", plagado de reinvindicaciones del movimiento obrero, cuasi panfletario, de sólo seis páginas. En el otro "La Nación", diario ultraconservador de formato sábana, el diario de las clases altas argentinas. Navegando entre estas dos aguas, el híbrido "El Mundo", donde Arlt trabajaba, que se definía como moderno, cómodo y sintético, con secciones diarias para la mujer y el hogar, y "La Prensa", más cercano a "La Nación", con insulsas secciones suplementarias los domingos, donde aparecían fotos, a modo de álbum familiar, de la aristocracia porteña retratando su particular modo de vida.
Los cuatro diarios tratan la noticia de la muerte de Roberto Arlt ignorando la trascendencia del suceso. El espacio dedicado a la noticia es la mejor prueba de ello.
¿Por qué los periodistas (y valdría aclarar, la mayoría del mundo intelectual de la época) desconocían en ese tiempo lo que para nosotros hoy es evidente : la importancia de Arlt para las letras y la cultura argentina ? Esta es la incógnita que se me presenta y que trataré de resolver.
Empezaré analizando una por una las notas referidas a su muerte, aparecidas al día siguiente.
En la mañana del lunes 27 de julio de 1942 los porteños se desayunaron con la noticia del fallecimiento del escritor que día a día reflejaba de manera satírica y burlona la vida cotidiana de Buenos Aires. Ninguno de los cuatro periódicos (ni siquiera "El Mundo") lo tradujo en su primera página.
Eran tiempos bélicos, los alemanes invadían Francia y combatían a Rusia ante los esfuerzos aliados por derrotar a Hitler. Argentina sufría una aguda crisis de combustible y era intervenido el radicalismo porteño. La importancia de estas noticias eliminaron de primera plana la muerte de Arlt, pero no el empate entre Racing y River en un tanto.
El diario socialista "La Vanguardia " tituló, al lado una noticia sobre la prueba de un nuevo avión en el aeródromo de General Pacheco, "Dejó de existir Roberto Arlt". En la nota se destaca la importancia de las Aguafuertes porteñas y se califica de destacada su trayectoria literaria, mencionando sus obras. Hay una inevitable - en un diario de izquierda- referencia a su participación en el Teatro del Pueblo y su producción teatral, además de destacar la influencia recibida de los escritores rusos y en especial de Dostoievski.
Rescatan sus valores personales y finalizan la nota informando sobre la realización del sepelio en el Circulo de Prensa ese mismo Lunes y la partida del cortejo fúnebre a las 11 hs. Todo muy escueto, sintético, en mitad de página; unas cuarenta líneas, que le bastan al redactor para cambiar él titulo de su libro de cuentos, "El jorobadito", por el de "El jorobado".
En "La Prensa" la noticia fue tratada en forma aún más breve y en un tono excesivamente formal. Esto se evidencia desde la sequedad del titulo: "Fallecimiento del señor Roberto Arlt". El texto tiene la estructura de las biografías de los diccionarios enciclopédicos, lleno de frases tales como: "periodista y escritor de conocida actuación".
Hacen una referencia a su obra, tanto las novelas y cuentos, como sus incursiones teatrales y sus exitosas aguafuertes, informan sobre su sepelio y las disposiciones tomadas por el Circulo de Prensa de organizar una comisión destinada a concurrir al velatorio, en representación de la entidad. Al igual que en "La Vanguardia" la nota se halla en mitad de página y al lado de una sobre la entrega de un hidroavión al Yacht Club Argentino.
En "La Nación", y a diferencia de los dos anteriores, una foto de un Arlt joven ilustra una nota que a primera vista parece una necrológica común.
La titulan "Don Roberto Arlt" y debajo en letras más pequeñas, "Falleció ayer en esta capital". Sin embargo, y a pesar de ser también breve, es un tanto más interesante que las dos anteriores ya que el encargado de la nota remarca los nuevos aires que acompañaron la edición en 1927 de su primer novela "El juguete rabioso". A pesar de equivocar el año de edición (fue en 1926), es el primero en remarcar la característica de novedosa para su época de la literatura arlteana.
Sigue alabando sus condiciones de novelista y cuentista y lo caracteriza como un "dramaturgo de rara calidad en nuestro ambiente". Recuerda también su calidad como periodista y, otra vez, lo exitoso de sus aguafuertes porteñas.
Por último lamenta el hecho de su desaparición , informa sobre su sepelio y nombra a los integrantes de la comisión del Circulo de Prensa: Quillano Anta Paz, Eduardo Mallea, Nicolas Olivari, Horacio Rega Molina y Santiago Ganduglia.
Por tercera vez la noticia sobre la muerte de Arlt, al igual que en los dos periódicos anteriores, aparece curiosamente junto a una nota referente a aviones, esta vez sobre un concurso de aeromodelismo en Quilmes.
Llegamos así a "El Mundo" diario que como ya he mencionado contaba a Arlt entre sus colaboradores. Había ingresado en 1928 y a partir del 14 de agosto publicó diariamente, en la página seis, hasta el día de su muerte, las populares Aguafuertes.
El tono de la nota de "El Mundo" es más emotivo ya que es redactada por uno de sus compañeros, pero a pesar de ser la más larga de las cuatro, el tratamiento del suceso es reducido, lo cual no deja de sorprender debido al hecho de que Arlt pertenecía a este periódico.
"Falleció ayer nuestro compañero Roberto Arlt", así titulan el informe. El sentimiento de pertenencia recorre el texto,"es algo nuestro lo que perdemos", dice la nota y remarca "este duelo pertenece también de alguna manera a la calle", esa calle que esperaba para leer y enojarse ante el cinismo de sus aguafuertes.
Se hace mención a la capacidad de trabajador infatigable de Arlt ( sabemos que escribió "Los siete locos" en sus ratos libres en la redacción del diario).
La nota continúa haciendo un recorrido sobre su vida profesional y su obra literaria. La edición de "El juguete rabioso" (otra vez con fecha errónea: esta vez 1925) su amistad con Güiraldes, a quien dedica su primera novela y el apoyo que este le brindo. Se destaca "Los siete locos" como una novela que abandona los recursos trillados del genero, donde Arlt introduce a sus personajes en las "zonas profundas de la conciencia".
Se expone la bibliografía completa de Arlt , sus restantes novelas, sus volúmenes de cuentos, sus aguafuertes, tanto las porteñas como las españolas, su incursión como dramaturgo determinada por la tentación de ver y sentir "la presencia viva de los personajes en el escenario" y en el plano del periodismo, sus viajes como corresponsal a España y Africa. Para el autor de la nota Arlt "buscaba en su obra las formas que expresaran la nueva conciencia moral del mundo".
En la misma edición se publica su última Aguafuerte "El paisaje en las nubes", con la advertencia de que "debe leerse con una emoción particular, pues representa la última expresión de un espíritu excepcional, en quien todos veíamos un hermano evidente". Es la historia de un escritor neoyorquino autor del best-seller del año, un hijo de inmigrantes (como Arlt) que conduce un taxi y escribe cuando podía (también como Arlt) y sufre el escarnio de los críticos (una vez más como Arlt).
En ninguna de las cuatro notas hay menciones sobre su vida personal. Ni sus dos mujeres, ni su hija son mencionadas, no hay Arlt más allá de su obra y su profesión.
El martes 27, los cuatro diarios reflejaron el sepelio y la posterior cremación de los restos físicos de Arlt. "La Prensa" y "La Vanguardia" fueron muy escuetos y sólo agregaron que Horacio Rega Molina habló en representación de sus compañeros de trabajo y Nicolas Olivari por sus amigos personales. Por su parte tanto "La Nación" como "El Mundo" comentaron la crecida concurrencia al cementerio del Oeste y citaron los discursos realizados. Horacio Rega Molina cerró el suyo con un soneto y Nicolas Olivari esbozó el supuesto de que al intuir Arlt su muerte temprana, hizo lo imposible por gestar una obra de tal envergadura en tan poco tiempo de vida. Además hizo uso de la palabra el presidente de la Sade, Eduardo Mallea.
Arlt, el excluido
Tal fue la repercusión de la muerte de Arlt en los periódicos de la época, escueta, pobre, hasta con errores de información. Ningún periódico trató de requerir la opinión de otros escritores con respecto a la obra de Arlt, como se hiciera ante la muerte de Lugones
La revista "Sur", una de las más importantes de la época, donde publicaban escritores que pertenecían al circulo creado en torno a la figura de la señora Victoria Ocampo, tales como Borges, Bioy, Sabato, etc... hizo caso omiso de la muerte de Arlt en sus ediciones de agosto y septiembre. Si uno de los órganos culturales más importantes de la época ignoraba de esta manera la importancia de la muerte de quien se convertiría en uno de los escritores más destacados del siglo, qué podríamos esperar de los periódicos, más preocupados en la noticia del día que en una proyección de los hechos trascendentes de un futuro próximo.
Pero lo que a estos diarios dejó ciegos a la hora de percibir la importancia de la muerte de uno de los pilares de la literatura argentina y por ende de su imprescindible obra fue el hecho de ser contemporáneos de Arlt.
Sabemos del carácter profundamente egocéntrico y cínico de Arlt, quien no dudó en calificar a Lugones de escritor de temas ñoños, a través de diversos reportajes. Sabemos también de su autoexclusión de la elite intelectual de la época, como queda manifestado en el prólogo de "Los lanzallamas"(cabe aclarar que él es un excluido también, pero lo excluyen de un lugar a donde el no quiere pertenecer), lo que explicaría la omisión de la revista "Sur". Estas características de su personalidad, además de convertirlo en un solitario (cosa que considero necesaria para la creación de su obra), lo transforman en un gran hacedor de enemigos y generador de polémicas. Es difícil reconocer el talento de una persona que no es de la simpatía de uno.
El hecho de ser Arlt periodista dificulta la perspectiva de sus colegas, les imposibilita ver el genio literario en uno de sus pares. Le conocen, viven con él y son incapaces de ver la importancia del escritor. Para ellos Arlt es el exitoso creador de las costumbristas Aguafuertes, que el lector del diario disfruta, y no el muy diferente creador de Remo Erdosain y su sórdido mundo.
Arlt era una especie de visionario, sus temas hoy en día no han perdido vigencia, nos pertenecen aún, los vivimos en nuestro día a día.
Arlt parece haber sido un incomprendido para su época. Su fuerte personalidad ocultaba, a los que solo se quedaban en la anécdota de la polémica, lo excepcional de su obra. A medida que el tiempo avanza y su imagen burlona y soberbia desaparece, su escritura se muestra en primer plano exaltando toda su fuerza y vigor, que las nuevas generaciones de lectores abrazan con singular pasión. Esto es claro para Piglia, quien en su prólogo a los cuentos completos de Arlt señala que éste está lejos de ser canonizado, de ingresar al museo. Arlt hoy en día se encuentra más actual que nunca.
Fuentes
-Diario "La Vanguardia" Julio de 1942.
-Diario "La Prensa" Julio de 1942.
-Diario "La Nación" Julio de 1942.
-Diario "El Mundo" Julio de 1942.
-Revista "Sur" año 1942.
-"Cuentos completos" edición a cargo de Ricardo Piglia y Omar Borré., Editorial Seix Barral, 1997.
Angel Del Ré
Diplomatura en Ciencias Sociales-UNQ
Encontrado en: http://www.argiropolis.com.ar/universidades/nacionales/