La literatura viva en otras "aguafuertes" de Arlt
Voz plena de sangre y humanidad, que lo afirma como uno de los mejores.
Aguafuertes gallegas y asturianas, Roberto Arlt. (Losada-Buenos Aires)Por: Olga Steimberg de Kaplán
Roberto Arlt (1900-1942) es una figura singular en la literatura argentina de este siglo. Novelista, periodista, cuentista, dramaturgo, adopta una posición desafiante, vanguardista y combativa, que se opone a las formas culturales convencionales de la época. Sus novelas: El juguete rabioso, Los siete locos; sus obras de teatro: Saverio el cruel, 300 millones; su cuento: El jorobadito; sus artículos periodísticos: Aguafuertes porteñas, constituyen hitos en la evolución de la literatura nacional y han perdurado vivos a través del tiempo.
El libro Aguafuertes gallegas y asturianas, publicado en 1936, ha sido reeditado este año por Editorial Losada. Se trata de los artículos enviados casi diariamente por el autor desde España al diario El Mundo, transcriptos en este volumen con sus títulos originales y la fecha correspondiente a cada uno, desde el 19 de setiembre al 13 de noviembre de 1935. Al igual que en las Aguafuertes porteñas, Arlt logra en ellos una comunicación estrecha con el público, poniendo en práctica la manera llana, cotidiana, concisa y directa propia del periodismo; cada lector se siente destinatario de esas frases, de esa conversación amena en la que el escritor vuelca sus impresiones, sus sentimientos, sus estados de ánimo, mientras observa y escucha lo que sucede alrededor.
El libro se divide en dos partes: la primera, referida a Galicia, la segunda a Asturias. En la primera, el viajero curioso, que todo lo observa, marca comparaciones y contrastes no sólo entre Galicia y Andalucía sino en relación con los españoles residentes en Buenos Aires. Costumbres, carácter, clases sociales, comportamiento, actividades, quedan registrados por la pluma inquieta, ávida de conocer y transmitir. Arlt comenta sus inquietudes de escritor: "...y observo aquí, que hablo más de la gente de Galicia que de sus ciudades." (p. 44). A la manea de una cámara fílmica, pasea su mirada por el paisaje y registra sus impresiones, logrando que el lector viaje con él y perciba los olores y colores de las cosas. Las vívidas descripciones, siempre en tiempo presente, alternan con pensamientos sobre los asuntos más variados, con comparaciones y sugerencias que tornan vívido el relato. Lo que ve, lo que siente y lo que piensa se entrelazan con referencias a los orígenes de los habitantes, enraizados en los celtas de los primeros tiempos del cristianismo, con las industrias actuales y con las características del hombre que habita ese suelo. "Filosóficamente musculoso, el gallego no tolera la miseria, antes de estirar la mano limosneando, se expatria". (p. 52). Así, Arlt pasa del paisaje "diabólicamente fantástico" a la psicología, "esa depresión nerviosa fina y sutil", a la música, "no se puede dejar de asociar el paisaje gallego al teatro de Wagner", a lo físico y lo espiritual. Todo lo abarca su incisiva mirada, hasta las leyendas y maleficios entrelazados con el paisaje y con el hombre, dueño del "brumoso temperamento gallego" (56).
Las "Aguafuertes Asturianas", precedidas por una breve explicación de la redacción de El Mundo, son notas sobre la revolución española de octubre de 1934, publicadas entre el 5 y el 13 de noviembre de 1935. El autor especifica: "...estas aguafuertes... son oscuras y monótonas... satisfacen la curiosidad de las personas a quienes les interesa saber cómo se vivió en aquellos momentos." (144).
Arlt afirma: "un periodista debe verlo todo" (162); esa mirada abarca cuadros vibrantes, en los que tiembla su indignación frente al horror de las minas de carbón, a doscientos cincuenta metros bajo tierra, con obreros que ganan un salario miserable y viven enterrados, lejos de la luz y del aire. Otros artículos transmiten sus reacciones al contemplar el maravilloso paisaje, las casas de Gijón, sus mujeres, los enamorados, los remates de pescado en el mercado. La última nota, finalmente, habla del dinamismo del viajero y del hambre insaciable de lugares que lo animan.
Comunicando a los lectores el placer de viajar, de conocer, de plasmar en sus escritos lo que piensa y lo que siente respecto de temas diversos, estas aguafuertes rescatan páginas imperdibles de una literatura viva, sensible, plena de sangre, de humanidad, con la que nos sentimos identificados y que afirman a Arlt como uno de los mejores escritores argentinos contemporáneos.
LA GACETA, 3 de octubre de 1999
Encontrado en: http://www.lagaceta.com.ar/net03101999/l3a.htm