BIOGRAFÍA
Roberto Arlt en páginas que no profundizan mucho
La oleada conmemorativa centenaria, cuyos frutos son de sabores diversos.
ROBERTO ARLT. SU VIDA Y SU OBRA, Omar Borré. (Planeta-Buenos Aires)
Por: Rodolfo Alonso
Allá a comienzos de la década de los cincuenta, durante mi ansiosa adolescencia, el toparme en librerías de viejo incluso con primeras ediciones del indeleble Roberto Arlt (1900-1942), por entonces todavía casi por entero un ilustre desconocido, fue un acontecimiento fundamental para ese porteño hijo de inmigrantes que yo era, y que debía aprender a manejarse sin apoyos, absolutamente solo, en la dura realidad de esa gran Babel mestiza que ya iba deviniendo Buenos Aires. El contacto fue inmanente, casi orgánico, a flor de piel de alma, y fue un descubrimiento que todavía hoy al mismo tiempo me entibia y me conmueve. Como me iba ocurriendo a la par con César Vallejo, la literatura se mostraba allí capaz de convertir el lenguaje en un instrumento delicadamente feroz, capaz de implicarnos a fondo en projimidad y belleza.Sin saberlo, entonces, prácticamente de uno en uno, hasta que nos fuimos conociendo, a nuestra generación le tocó redescubrir al autor de Los siete locos y volver a instalarlo, esta vez definitivamente, en el por lo general demasiado chirle cuando no modoso cielo literario de los argentinos. ¿Qué hubiera dicho Arlt de haber podido contemplar, ahora, las consecuencias que alrededor de su nombre y de su obra ha provocado el primer centenario de su nacimiento? Lo más probable es que su comentario resultara crudamente mordaz, cuando no ácido, pero también creo que se hubiera sentido íntimamente complacido, aunque sin demostrarlo por supuesto, de que por fin se hubiera hecho realidad aquel vaticinio suyo, por otro lado tan peculiar de su genio, de que "El futuro es nuestro por prepotencia de trabajo".
En esta oleada conmemorativa, cuyos frutos son por supuesto de sabores diversos, se enanca esta biografía de Omar Borré que hoy nos ocupa. Atenida por lo general al correr de los datos, pareciera haber optado por poner el acento sobre anécdotas y documentos, fechas y menciones, aunque también intentando corroborar algunas aisladas opiniones con citas literarias del autor enfocado. Para mi gusto, que tratándose de Arlt nunca podría ser objetivo, uno de los tramos más tocantes es aquel en que se destaca merecidamente la ejemplar relación que unió a Arlt con Ricardo Güiraldes, y también algunos otros momentos no menos significativos, aunque acaso más breves, que nos permiten calibrar la envergadura humana del autor de El juguete rabioso. Por ejemplo, esa célebre pero siempre emotiva carta a su hermana Lila donde confiesa, magnífica e ineludiblemente: "Pensá que yo puedo ser Erdosain, pensá que ese dolor no se inventa ni tampoco es literatura", o el dignísimo pudor humano que le impide hacer en Brasil reportajes a negros que llegaron realmente a vivir la esclavitud, así como esa reveladora cita en que Arlt se descubre ante "el ilustre Macedonio Fernández" cuando muchos todavía no alcanzaban a percibirlo en su verdadera dimensión y, last but not least, ese detalle tan sugestivo para alguien que ha "escrito siempre en redacciones estrepitosas", como él mismo bien dijo, y que no puedo dejar de ligar con esta aguda reflexión de Borré, tan preñada de sentidos: "No han quedado del escritor notas ni artículos inéditos, la última nota inédita que dejó la noche antes de morir fue publicada en la edición de la mañana siguiente".
Más allá de la aparente voluntad de no profundizar demasiado que pareciera caracterizar a estas trescientas páginas ilustradas, no deja de llamar la atención que en su transcurso se produzcan enredos en el aparentemente pretendido orden cronológico, con lo cual por ejemplo Arlt aparece haciendo la conscripción y poniéndose de novio con su primera esposa, Carmen Antinucci, cuando en el relato acaba de regresar de su viaje por España a los 35 años. Aunque no todas las erratas puedan lógicamente adjudicarse al autor, sin duda ello resulta obvio cuando se alude tres veces consecutivas como "Boucher", al legendario director de la revista El hogar, León Bouché.
(c) LA GACETA, Miércoles 5 de julio de 2000
Encontrado en: http://www.lagaceta.com.ar/net05072000/l6.htm