Clarín, Martes 09 de noviembre de 19992000. EL SIGLO QUE SE VA - EL MILENIO QUE VIENE: CULTURA
Roberto Arlt y la ciudad de los 30Las discusiones estéticas de principios de siglo se apagan con el golpe militar. Arlt interpreta la época
JORGE AULICINO
Hijo de un duro inmigrante prusiano, Roberto Arlt (1900-1942) frecuentó en los años 20 los grupos vanguardistas y en 1926 publicó su primera novela, El juguete rabioso. Aunque por naturaleza se acercó a los escritores realistas del grupo de Boedo, llena su cabeza de novelas rusas y folletines; su protector en esos años fue Ricardo Güiraldes, el estanciero que apadrinaba a los vanguardistas de la calle Florida. Su mirada se dirigía a la marginalidad, pero la desmesura de sus personajes y la fascinación por lo puramente novelesco enrarecían sus textos. Comenzó a trabajar como cronista de policiales del diario Crítica.
Arlt vio la dispersión de las vanguardias sin inmutarse. Su literatura correspondía a una época en que los sueños se convertían en pesadillas. Mientras todos eran muchachos y compartían ilusiones de redención social y audacias imaginativas, el país acunaba una serpiente. El año 30 la vio nacer. En 1929, Arlt había escrito Los siete locos, la novela en la que justamente cruza el puente de la credulidad al grotesco. En 1931, Los lanzallamas continúa la saga de ese intento de insurrección donde se cruzan el bien y el mal generalmente en los mismos personajes. La base es Dostoievsky y concretamente Los endemoniados. Pero no sólo cambia el escenario. Cambia la idiosincrasia. Los libros de Arlt parecen una cruza de novela de misterio, cafetín y ciencia ficción rudimentaria. Nace el Astrólogo, un mesías que financia su revolución con los aportes del Rufián Melancólico.
Todos los escritores de la época acusan el golpe. Los libros de Oliverio Girondo abandonan las imágenes que saltaban en sus postales como saltimbanquis, Raúl González Tuñón deja de escribir sobre el puerto y se va a Europa. Un levantamiento minero en Asturias lo lleva a publicar su primer gran libro de literatura política, La rosa blindada. Redescubrirá la bohemia, pero en París, y retomará la fascinación por el hampa.
Arlt trabaja con los márgenes de otra forma. Sus revolucionarios parecen hampones menores; todos están locos, pero Erdosain, parte de la gavilla y a la vez testigo, es un hombre torturado por la culpa, la frustración y el mal.
El invento de la piedra filosofal, de la trasmutación de los metales, acosó a Arlt, quien trató de fabricar medias de mujer cuyos puntos no se corrieran, para redimirse de la vida sin gloria . Hizo estallar una vez un taller en los suburbios, en busca de esa panacea, precursora del nailon.
Pero Arlt trabaja también con la hipocresía de la sociedad en general, con la ética de las familias de clase media, cuyo núcleo oculto es el dinero y la posición. Transmite el amor como estafa perversa. Saca del margen un personaje como el Jorobadito y lo arroja en la sala de una compuesta familia de la burguesía barrial.
El tiempo pasó rápido para Arlt. Su vida productiva se extendió sólo dos décadas. Exitoso aguafuertista en el diario El Mundo, muere a los 42 años.
Las aguafuertes, o Buenos Aires por dentro
En vida, Roberto Arlt no fue tan reconocido por sus libros -que alcanzaron justa fama tiempo después- como por la columna Aguafuertes Porteñas que publicó desde 1928 en el diario El Mundo, que apareció ese año. Su mirada, crítica y aguda, se posaba en cuestiones tan diversas como el funcionamiento de un taller de compostura de muñecas, el espíritu de la calle Corrientes o el origen de la palabra "squenun". Compiladas posteriormente en forma de libro, esas aguafuertes se volvieron un registro minucioso de la Buenos Aires de la década del 30, que ya presentaba problemas como los actuales; por ejemplo, la precariedad de los servicios y el caos del centro, la avivada porteña. Luego se publicaron también sus aguafuertes españolas.
Encontrado en: http://www.clarin.com.ar/diario/99-11-09/e-04104d.htm