El gaucho insufrible, Roberto Bolaño
Ignacio De Ferari
Anagrama, Narrativas Hispánicas, Nº349, Barcelona, 2003, 184 pp.
Admito que me es difícil ser imparcial con Roberto Bolaño, me gusta mucho, pero tal vez hacer una reseña se trata precisamente de eso, de ser sumamente parcial con el autor y el libro que se presenta. En literatura también se cata y degusta, y bueno, el lector siempre puede tomar o dejar el consejo.
¿Acertaré si caracterizo este libro como entrañable? A mí me sabe entrañable, escrito desde la verdad más desnuda que un hombre que hace de su oficio el escribir ficciones puede ofrecer. Pues en la voz del narrador de cada uno de los relatos que componen El gaucho insufrible se sienten los ecos del propio Bolaño diciéndonos que se va, que es inevitable partir. Y doloroso. Jim, el norteamericano más triste, desaparece para siempre; Pereda abandona Buenos Aires definitivamente; Pepe el tira va sin esperanza a su oscura cita con el destino; el criminal desastrado compra un billete de tren ignorando donde ir. Todos se marchan.
El gaucho insufrible es un libro de cuentos maravillosamente bien escritos, que bien pueden considerarse dentro de lo mejor que Bolaño ha hecho en ese género y, ciertamente, dentro de los mejores que un escritor chileno haya escrito en años. Poderosa escritura, hipnóticas palabras. Bolaño se va, pero nos deja su talento. Talento testamento. Jim, el relato que inaugura el volumen, es la epifanía de un veterano de la guerra de Vietnam errante por la América hispana, que abandonado de sí busca en la Poesía palabras comunes para expresar lo extraordinario. El gaucho insufrible, por su parte, es un cuento de migraciones. El protagonista, Héctor Pereda, es un abogado ya retirado que abandona la ciudad en medio de la crisis del corralito para vivir en plena pampa, como los gauchos, radicalmente, aunque éstos ahora ven televisión. A su modo es un cuento urbano en medio de la pampa, una despedida de la civilización. El policía de las ratas, en cambio, es un relato del subsuelo, de las alcantarillas y las cloacas. Ratas, madrigueras, veneno y exterminio marcan el itinerario de un héroe que involuntariamente roza sus mejillas con las del horror. Luego siguen El viaje de Álvaro Rousselot y Dos cuentos católicos. El delirante Rousselot, novelista argentino, se pierde en Francia buscando a un misterioso cineasta y plagiador galo. ¿Plagio o ambos miran la realidad desde un mismo balcón? Al final, el equilibrio de Rousselot es amorosamente restaurado. Dos cuentos católicos, en tanto, clausura la ficción en este volumen dejándonos en el escalofrío. A este cuento (en realidad, dos en uno) le siguen dos conferencias o ensayos que cierran el libro. Literatura + enfermedad = enfermedad expone esa temible relación en la perspicaz visión de Bolaño. Los mitos de Chtulhu, por su parte, es una lúcida diatriba al estado de la literatura hispanoamericana de hoy, que el autor de Los detectives salvajes dirige contra una industria, y los consumidores que genera como tarambanas, que ha eclipsado (idiotizado) el arte en la palabra.