Cortázar con los pies : una rayuela para armar

autor Silvina Beccar Varela


La Nación
Cortázar con los pies : una rayuela para armar
sección Espectáculos
fecha de publicación 12.02.1998

Via libre/Lecturas 

Un circuito para los amantes del escritor porteño que propone combinar sus textos con interesantes paseos por las callecitas angostas de Palermo Viejo

La caminata cortazariana comienza en la esquina de la calle Borges y Guatemala, mientras los pies dibujan una rayuela por las calles de Palermo Viejo y sus exquisitos pasajes, y culmina en la plazoleta Julio Cortázar. La selección de los textos del escritor leídos durante su transcurso es arbitraria: responde exclusivamente a los gustos del creador de esta suerte de paseos literarios, el filósofo Alejandro Frango.

La vuelta empieza en esa esquina, con la lectura de un párrafo de Fernando Pessoa, y concluye con la del cuento "Casa tomada", publicado por primera vez en la revista Sur, en 1949, de la mano de Jorge Luis Borges. "El último texto es una puerta abierta a esa especie de exilio elegido de Cortázar. De alguna manera, allí se explica su insatisfacción con el régimen peronista, aunque él no lo reconociese nunca en esos términos", aclara Alejandro. La elección de la calle Borges es el punto de partida para comenzar a caminar la rayuela, excusa para hablar y leer escritos del autor de "De cronopios y famas" y trazar continuamente un contraste entre ambos escritores. Los pasajes, en este caso, forman los números de la rayuela donde se puede apoyar los dos pies: el 4, y 5 para el pasaje Russell, el 7 y 8 para el Santa Rosa. Mientras, se recorre el encanto y la magia de Palermo Viejo.

Cuatro y cinco, Pasaje Russell

Cuentos cortos que hablan de Buenos Aires, de cómo se comportan los cronopios y las famas durante los "Viajes" y cómo conservan sus recuerdos. O "Gardel", texto de "La vuelta al día en 80 mundos" publicado inicialmente en la revista Sur hacia fines de 1953.

El juego es el de la "Rayuela" de Cortázar y la multiplicidad de sus lecturas, la visión desde el cielo o la tierra, Europa y la Argentina; Frango quiere jugar saltando de un lado al otro de la rayuela, sin ninguna presunción académica salvo la de rescatar la belleza de la literatura y su goce. " Quizá Borges sea el lado de acá, y Cortázar el de allá; o quizá Borges, estando acá, nos hizo ver como viéndonos de allá; y Cortázar, habiendo estado allá, nos vio como jamás podría haberlo hecho habiéndose quedado", dice recordando con Pessoa que "... Obedezca a la gramática quien no sabe pensar lo que siente", para comprender que ésta es "un instrumento y no una ley".

La idea del paseo es recuperar el placer de leer -sobre todo releer- y realizar una lectura productiva que devenga en reflexiones, opiniones encontradas, pasiones. La postura de Frango puede no coincidir con la de los caminantes, y así se inicia el debate, que culmina en una simpática tertulia en alguno de los cafés de la plazoleta.

Luego de detenerse en el pasaje Santa Rosa, donde hay una bella casona de más de cien años, la última parada es en el Pasaje Soria, adonde una puerta abierta invita a pasar a un conventillo. Parece una casa tomada, y el cielo de la rayuela se convierte en infierno de un chicotazo.

Después, el grupo se detiene en alguno de los bares que rodean la plazoleta. El paseo cuesta $ 15 y no incluye la consumición.

Allí se lee "Casa tomada". Frango cuenta que luego de escribir ese cuento, Cortázar parte a París. "La razón pública que él manifiesta -por la cual fue muy criticado- es que los bombos peronistas no lo dejaban escuchar a Bela Bartok."

En realidad, partió por trabajo, pues había ganado una beca para trabajar en París. El guía concluye mencionando el resto de los pasajes que pueblan Palermo Viejo: "Cada caminata es distinta y se enriquece con el aporte de los participantes".