Cortázar revive a la luz de sus propias palabras

autor Susana Reinoso


La Nación
Cortázar revive a la luz de sus propias palabras
sección General
fecha de publicación 29.09.1997

He tratado de que la frase no solamente diga lo que quiere decir, sino que lo diga de una manera que potencie ese decir, que lo introduzca por otras vertientes, no ya en la mente sino en la sensibilidad. Así hablaba Julio Cortázar una lejana tarde, en París, frente a su amigo, el escritor Omar Prego Gadea. Corría 1983 y "a cuatro manos" ambos escritores comenzaron a crear "La fascinación de las palabras".
Eran tiempos de fervor democrático en la Argentina y el autor de "Rayuela" añoraba respirar el perfume de las calles porteñas.

Las ricas y extensas charlas entre Cortázar y Prego fueron recogidas en la obra que vio la luz en Francia y en España, allá por 1985, pero no llegó a Buenos Aires, por esas cosas imperdonables del olvido.

El título acaba de ser editado por Alfaguara en nuestro país. En sus páginas, los lectores se asomarán al mundo íntimo del célebre autor de "Final de juego".

Esta obra "a cuatro manos" recorre tramos íntimos de la vida de uno "de los escritores más importantes de la narrativa latinoamericana", según lo expresado por Prego a La Nación.

Un mundo fantástico

Cortázar vuelve a vivir en los recuerdos de su infancia, en las fotografías que lo evocan en sus caminatas por la orilla del Sena -muchas de ellas inéditas-, a través de sus reflexiones sobre el jazz, la política y la literatura.

Para conseguir su meta, Prego acudió cada tarde, durante semanas, a un café ubicado frente a la casa del autor de "El perseguidor".

"Yo estaba fascinado con su obra, pero entonces no pude verlo. Hasta que un día, gracias a Juan Carlos Onetti, pude conocerlo. Entablamos allí una amistad duradera que sólo interrumpió su muerte", relató el escritor uruguayo.

Prego contó que después de la muerte de Carol Dunlop -compañera de Cortázar-, "lo que fue un tremento golpe para Julio, surgió la idea de hacer un libro a modo de repaso de su vida y de su obra. Teníamos una relación muy buena y él se entusiasmó de inmediato. Acordamos vernos dos veces por semana durante el tiempo que fuera necesario".

Así transcurrieron seis meses, de junio a diciembre de 1983. "Julio viajó a la Argentina -recordó- y regresó muy enfermo. Murió en febrero de 1984, antes de alcanzar a ver el material del libro."

-¿Cortázar se sintió a gusto al regresar durante el resurgimiento democrático?

-En principio, se sentía profundamente conmovido por el reconocimiento de la gente, que lo paraba en la calle y le agradecía sus libros. Pero sentía mucho dolor, y lo decía, porque nadie lo hubiera recibido oficialmente cuando volvió apenas se instaló el gobierno de Alfonsín. Creo que Cortázar era -en esa etapa de recuperación democrática- un símbolo para la Argentina.

-¿Sufría él por la lejanía de la patria?

-Era su angustia diaria. Lo vivía a través del contacto con los exiliados, a muchos de los cuales ayudó económicamente. La maquinaria ciega y destructiva que asoló el país durante el último gobierno militar lo rondaba como una pesadilla. Por eso, siempre trató de exorcizar sus fantasmas a través de sus relatos.

-¿Qué define, según su criterio, la obra de Cortázar?

-Creo discernir una modificación de lo fantástico a lo neofantástico. Julio consigue, en forma asombrosa, que el lector supere su incredulidad por un instante y pase de un mundo gris a otro.

Humor y talento

Tras la muerte de Cortázar, Prego comenzó la lenta tarea de desgrabar aquellas charlas. La francesa editorial Gallimard fue la primera en publicar las fascinantes palabras entre ambos escritores.

-¿Qué cualidades del amigo recuerda usted?

-Julio tenía una inmensa generosidad y una gran capacidad de entrega al otro. Recuerdo su gran sentido del humor y su talento, que lo convirtieron en uno de los mejores cuentistas en el nivel mundial.

-¿Qué lo impresionó de su personalidad?

-La certeza de estar frente a un hombre de grandes valores morales, de fuertes convicciones ideológicas y una firme honestidad intelectual. Tenía un enorme compromiso con las grandes causas humanitarias.

-¿Qué era para Cortázar lo más importante en su vida?

-Sin duda, la literatura.

-¿Cuál fue su fantasía al escribir este libro?

-Darle vida a un personaje que se llamó Julio Cortázar.