Historias de cronopios y de famas
I. Primera y aún incierta
aparición de los cronopios, famas y esperanzas.Fase mitológica.
Costumbres de los famas
Sucedió que un fama bailaba tregua y bailaba
catala delante de un almacén lleno de cronopios y esperanzas. Las
más irritadas eran las esperanzas porque buscan siempre que los
famas no bailen tregua ni catala sino espera, que es el baile que conocen
los cronopios y las esperanzas. Los famas se sitúan a propósito
delante de los almacenes, y esta vez el fama bailaba tregua y bailaba catala
para molestar a las esperanzas. Una de las esperanzas dejó en el
suelo su pez de flauta -pues las esperanzas, como el Rey del Mar, están
siempre asistidas de peces de flauta- y salió a imprecar al fama,
diciéndole asi: -Fama, no bailes tregua ni catala delante de este
almacén. El fama seguía bailando y se reía. La esperanza
llamó a otras esperanzas, y los cronopios formaron corro para ver
lo que pasaría. -Fama -dijieron las esperanzas-. No bailes tregua
ni catala delante de este almacén. Pero el fama bailaba y se reía,
para menoscabar a las esperanzas. Entonces las esperanzas se arrojaron
sobre el fama y lo lastimaron. Lo dejaron caido al lado de un palenque,
y el fama se quejaba, envuelto en su sangre y su tristeza. Los cronopios
vinieron furtivamente, esos objetos verdes y húmedos. Rodearon al
fama y lo compadecían diciéndole así:
-Cronopio cronopio cronopio. Y el fama comprendía,
y su soledad era menos amarga.
El baile de los famas
Los famas cantan alrededor los famas cantan y
se mueven
-CATALA TREGUA TREGUA ESPERA
Los famas bailan en el cuarto con farolitos
y cortinas bailan y cantan de manera tal
-CATALA TREGUA ESPERA TREGUA
Guardianes de las plazas, ¿cómo
dejan salir a los famas, que anden sueltos cantando y bailando, los famas,
cantando catala tregua tregua, bailando tregua espera tregua, cómo
pueden? Si todavía los cronopios (esos verdes, erizados, húmedos
objetos) anduvieran por las calles, se podría evitarlos con un saludo:
-Buenas salenas cronopios cronopios. Pero los famas.
Alegría del cronopio
Encuentro de un cronopio y un fama en la liquidación
de la tienda La Mondiale.
-Buenas tardes, fama. Tregua catala espera.
-Cronopio cronopio? -Cronopio cronopio. -Hilo? -Dos, pero uno azul.
El fama considera al cronopio. Nunca hablará
hasta no saber que sus palabras son las que convienen, temeroso de que
las esperanzas siempre alertas no se deslicen en el aire, esos microbios
relucientes, y por una palabra equivocada invadan el corazón bondadoso
del cronopio.
-Afuera llueve- dice el cronopio. Todo el
cielo. -No te preocupes- dice el fama. Iremos en mi automóvil. Para
proteger los hilos.
Y mira el aire, pero no ve ninguna esperanza,
y suspira satisfecho. Además le gusta observar la conmovedora alegría
del cronopio, que sostiene contra su pecho los hilos -uno azul- y espera
ansioso que el fama lo invite a subir a su automóvil.
La Tristeza del Cronopio
A la salida del Luna Park un cronopio advierte
que su reloj atrasa, que su reloj atrasa, que su reloj. Tristeza del cronopio
frente a una multitud de famas que remonta Corrientes a las once y veinte
y él, objeto verde y húmedo, marcha a las once y cuarto.
Meditación del cronopio: "Es tarde, pero menos tarde para mi que
para los famas, para los famas es cinco minutos más tarde, llegarán
a sus casas más tarde, se acostarán más tarde. Yo
tengo un reloj con menos vida, con menos casa y menos acostarme, yo soy
un cronopio desdichado y húmedo". Mientras toma café en el
Richmond de Florida, moja el cronopio una tostada con sus lágrimas
naturales.

