Paz Soldán, el despertar de un gigante
Emilio Martínez - Fotos: Robert Brockmann / Fernando Cartagena
El Nuevo Día, 22/07/2001
Uno de los autores más visibles de la nueva literatura hispana en Estados Unidos es cochabambino. A sus 34 años, Edmundo Paz Soldán, coautor de la antología Se habla español, parece dispuesto a afrontar el reto de romper el aislamiento de las letras bolivianas. Autor de relatos y novelas desde las chaskañawis y los micros ha dado paso a las computadoras e internet, sellando el tránsito del realismo mágico a la realidad virtual, Edmundo Paz Soldán es en la actualidad una de las más destacadas cartas de la literatura boliviana en el exterior.
Nacido en Cochabamba en 1967, el único escritor boliviano ganador del Premio Juan Rulfo de Cuento, reside desde hace más de una década en la ciudad de Ithaca (Nueva York), donde enseña Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell.
Allí lleva una vida que él describe como bastante tranquila: Es que vivir en un pueblito universitario en Estados Unidos tiene algo de monástico, de retiro medieval.
Toda la infraestructura ayuda a la lectura, a la escritura, a la reflexión. Ir al cine una vez a la semana se convierte en una gran aventura.
Forma parte de una nueva generación de escritores latinoamericanos que viven en Estados Unidos y que de una forma u otra han sido influidos por su cultura, algo que se revela en el estilo narrativo y en los temas que suelen abordar.
Algunos de ellos se han convertido en la voz de un grupo étnico, como los escritores chicanos, mientras que otros han hecho del desgarramiento de su identidad el eje de su obra.
Todos, sin embargo, coinciden en destacar su fascinación por el surgimiento de este universo cultural hispano en el país del Norte. Conocen que esta generación de latinoamericanos sabe que su literatura se consolida paulatinamente después de años de espera.
Paz Soldán festeja el hecho y experimenta un gran desafío a la vez, siente que "es vivir adentro el despertar de un gigante”.
Fue justamente con la idea de reunir lo más representativo de esa obra literaria colectiva que Edmundo Paz Soldán acometió, junto al chileno Albert Fuguet, la empresa de compilar los mejores relatos de los escritores hispanos en los Estados Unidos.
El resultado fue la antología Se habla español, libro con el cual la editorial Alfaguara celebró su reciente desembarco en la patria de Mark Twain y William James. Las repercusiones de esta selección de cuentos no se hicieron esperar.
La antología generó polémicas de diversas formas. En Estados Unidos, muchos críticos hispanos/latinos se quejaron de que había muchos escritores que no vivían allí. En algunos países latinoamericanos se condenó el hecho de dedicarle toda una antología a la relación con EE.UU. Pero, en todo caso, la polémica siempre es positiva y el libro está encontrando lectores. Hubo un tiraje de 20 mil ejemplares. .
Desde comienzos del mes de junio, Paz Soldán volvió a Bolivia para realizar unas vacaciones de trabajo con un grupo de alumnos de su universidad. Como coordinador del programa de verano de Cornell, con sede en Cochabamba, está a cargo de llevarlos de visita por diferentes puntos del país. Un recorrido que, ciertamente, no ha estado exento de aventuras.
Al volver de Copacabana la anterior semana, los agarró un bloqueo en Batallas y por poco debieron quedarse a dormir en Pucarani. Asegura que es una experiencia que lleva a la realidad lo que sus estudiantes están aprendiendo en teoría, pues también dicta dos cursos que no tienen mucho que ver con la literatura: uno de Civilización Andina y otro de Problemas Sociopolíticos Contemporáneos en la región andina.
En Bolivia, donde permanecerá hasta mediados de este mes, divide su tiempo entre las clases que dicta a los estudiantes de Cornell, la atención a su familia (su esposa Tamra y su pequeño hijo Gabriel) y en las últimas correcciones a su nueva novela, La materia del deseo, que a fin de año será publicada por Alfaguara-Estados Unidos.
“Ellos también tienen planeado reeditar el próximo año mis primeros dos libros de cuentos, las Máscaras de la nada y Desapariciones. En cuanto a mi novela, una mitad transcurre en Río Fugitivo y la otra en Estados Unidos, lo cual para mi es muy significativo, pues es la primera vez que ambiento parte de una novela allá después de casi 15 años de residencia. Quizás ocurre que los escritores somos lentos, y recién estoy comenzando a procesar mi experiencia en el Norte”.
Son, como dice Paz Soldán, 15 años en el Norte, adonde arribó de forma bastante curiosa. Llegó a la Universidad de Alabama en Iuntsville con una beca para jugar fútbol (soccer) por el equipo universitario. Esa beca completa le permitió terminar su colegiatura en Ciencias Políticas en tres años.
Fueron los inicios del camino que lo ha llevado a impartir hoy clases en la misma universidad donde Vladimir Nobokov sonó con Lolita.
Estados Unidos ha sido también un pilar importante para Nuevo Milenio, la editorial que Edmundo Paz Soldán fundó en Bolivia junto a su hermano Marcelo, y cuyos libros se distribuyen actualmente en Nueva York y Miami.
La influencia de la cibercultura norteamericana parece haber dado una nueva forma a la preocupación fundamental que anima su obra: el debate entre lo real y lo virtual, presente, por ejemplo, en su relato Reality Runner, que fuera finalista del Premio Franz Tamayo 2000, o en la novela Sueños Digitales. Pero esta influencia, que puede ser parcialmente temática, también alcanza lo estilístico.
Encontrado en: http://ea.el-nuevodia.com/2001/07-julio/20010722/Revista_Escape/Julio/esc010722b.html