Ancho en París

 

Al que extraño es al viejo león del zoo,

siempre tomábamos café en el Bois de Boulogne,

me contaba sus aventuras en Rhodesía del Sur

pero mentía, era evidente que nunca se había movido del

Sahara.

 

De todos modos me encantaba su elegancia,

su manera de encogerse de hombros ante las pequeñeces

de la vida,

miraba a los franceses por la ventana del café

y decía "los idiotas hacen hijos".

 

Los dos o tres cazadores ingleses que se había comido

le provocaban malos recuerdos y aun melancolía,

“las cosas que hace uno para vivir" reflexionaba

mirándose la melena en el espejo del café.

 

Sí, lo extraño mucho,

nunca pagaba la consumición,

pero indicaba la propina a dejar

y los mozos lo saludaban con especial deferencia.

 

Nos despedíamos a la orilla del crepúsculo,

él regresaba a son bureau, como decía,

no sin antes advertirme con una pata en mi hombro

"ten cuidado, hijo mío, con el París nocturno".

 

Lo extraño mucho verdaderamente,

sus ojos se llenaban a veces de desierto

pero sabía callar como un hermano

cuando emocionado, emocionado,

yo le hablaba de Carlitos Gardel.

 

(Gotán)

 

Establishments

 

Jamás he visto a un establecido de la izquierda tener relaciones con

la escoba. No digo ya para barrer. Para simplemente elevarse sobre

este mundo terrenal y ver barrios, cantinas, las vacas del espanto. Las

brujas montan una escoba, parten la noche en dos, y si es verdad que

de una mitad caen horrores, martilleros públicos, herencias, también

es cierto que de la otra mitad caen milagros. De los establecidos de

la izquierda se esperan (o esperaban) entusiasmos cortitos por las

revoluciones triunfantes. De los otros de la izquierda no hay nada

que esperar. Cada tanto, alguno daba la vida oscuramente para que

todos amen y el establishment, incluida la izquierda del establish-

ment, o vuelve a su lugar. Es un lugar lleno de astros y pavores por

el que pasa un burrito cargando eternidad.

 

(inédito)

 

Don Luis

 

Gracias, compañero Cernuda,

gracias por recordamos la nobleza humana

en este tiempo de la despasión.

Gracias por recordarla con belleza,

como sol que entra en una casa vacía.

La llenás con la memoria de los sueños

y más, con sueños y horizontes

que pueden volver.

Gracias por dejamos la palabra

que vuela en un claro de la tempestad

a ciertas dichas, ciertas esperanzas.

Transparente de niños te fuiste, pero no.

Bailamos nuestra danza contra

clausuras de la nada.

 

(inédito)