Cosas

Vienen las cosas que revuelven

las penas azuladas. Un niño

despierta fantasmas sucios de tiempo

y me acuerdo de morir.

Es como taparse las promesas

para que sean promesas, no

cuerpos ignorantes de su cuerpo.

Filtran la fe en los bodegones.

Alguno habla por teléfono

y el infinito siempre da ocupado.

Esta sangre está acierta

y busca otra alma

en los que roban humo

en la mañana de hoy.

 

(inédito)

 

Camas

 

Añoro la ternura

inexplicable de las calles de Lisboa

y el sol, ese sol, y el Tajo o río

que habla con la ciudad.

El mundo está nublado menos allí,

donde se adensa la tristeza del mundo.

¿Tanta luz sirve para recordar

las condiciones miserables?

¿Uno se abriga del sol metiéndose

en el cansancio de sí?

Aislar la luz es no estar despierto

sino en lo que no fue

y no sé qué soy para mí,

o un animal que busca lo encontrado.

Me cansa la muerte, que no tiene nada dentro.

Hablo a corazón quitado.

Las camas son para otro amor.

 

(inédito)

 

 

País

 

¿El universo? Claro. ¿El infinito? Además.

¿La carne? Desde luego. Carne celeste

o con un cielo arriba que se nubla cuando tocás

el odio y chocan furias y llueve

un agua triste.

Una vaca pace en el hueso que voy a recordar.

¿Y los que olvidan? ¿Se tapan como indios las vergüenzas?

País

desaparecido en una gorra militar.

¿estás en lo que venga?

Lo que vino es cobardía y desprecio.

Se avisa a Paul Celan: tumbas cavadas en el agua.

Brilla el día.

Me recuerda que no soy árbol y que no tengo raíces /de pájaro.

Vivo vagamente

y nadie me ve entrar

 

(inédito)

 

Joseph Brodsky

 

Cuando un poeta se posa sobre el mundo lo desplaza.

Cuando el pájaro muere, ¿qué pasa?

A lo mejor le falló el corazón por instalar su levedad en su suelo.

0 tenía la memoria cargada con cada vuelo que voló.

En el café Colón de Malabia y Corrientes

los parroquianos conocen la lentitud del tiempo,

el dolor del cariño, la ficción de ser otra cosa, la mesa

donde Joseph Brodsky se para y dice que el exilio fue hoy,

que no hay espanto mayor que el de animal recorriendo su cueva,

que pesan hoscamente los que cayeron combatiendo y que

no hay heridas, sino una gran herida que nadie puede /cerrar.

¡Habráse visto!

¡Como si el pájaro no recoriera las cortinas del cuarto

para que entrase el sol!

¡El sol de nada, la huella infinita de la piedra

en cada pobre amor!

Tendrías que haberte quedado más, aquí,

Joseph o cosmos descuidado,

a la intemperie de costumbre.

No se arrancó del país y yace

lleno de entender todo.

 

(inédito)