Recopilación de artículos de Gabriel García Márquez
La militancia política de un periodista
Por la libre. Obra periodística 4 (1974-1995), Gabriel García Márquez , Sudamericana,Buenos Aires, 2000, 336 páginas.CARLOS ROBERTO MORAN
La Capital. Suplemento cultural. 06.02.2000
El tomo IV de la "Obra periodística" de Gabriel García Márquez está dedicado íntegramente a notas de neto contenido político, escritas por el colombiano entre 1974 y 1995 y signadas por una subjetiva y persistente carga ideológica de izquierda. Es, por otra parte, diferente a los tres tomos que le precedieron, compilados por Jacques Gilard y caracterizados por sus exhaustivos prólogos y ser el resultado de un amplísimo trabajo de investigación.
No ocurre así en este caso, puesto que "Por la libre" acumula trabajos de distinta índole, con sólo una sucinta información de pie de página que aclara la procedencia de los textos. No aparece un compilador ni curador y no en todos los casos se termina de justificar la inclusión de algunas crónicas que, se advierte, han sido sólo de circunstancias. También había mucho texto "menor" en las selecciones anteriores, pero allí sí estaban justificados puesto que la intención manifiesta de Gilard fue la de no dejar de lado ni uno solo de los viejos escritos periodísticos de Gabo.
En el autor de "Cien años de soledad" siempre convivieron el periodista y el narrador, aunque la fama (y la fortuna) se deban a sus ficciones de amplia imaginación y cada vez más acentuadas reiteraciones expresivas. Y si bien es cierto que el escritor, ya famoso, redujo a un segundo plano al periodista nunca lo hizo desaparecer. Tanto ha sido así que el último libro conocido de García Márquez fue el resultado de una estricta investigación periodística: "Noticia de un secuestro".
Como antes se dijo, en su parte inicial la "Obra periodística" fue el resultado de la titánica tarea realizada en los 70 por Gilard, quien para editarla debió recorrer polvosos archivos de periódicos colombianos para encontrarse con el primer García Márquez, vale decir aquel muchacho costeño que iba a conocer más tarde una modesta popularidad en la provinciana Bogotá de los 50 antes de partir a vivir su odisea personal a Europa, sin documentación legal y escasas perspectivas de futuro, pero en la que elaboró la mayor parte de su obra más personal _y la más trascendente: "La mala hora", "El coronel no tiene quien le escriba" (especialmente) y sus inmejorables cuentos de la época.
Después, se sabe, vendría el deslumbramiento que aún no ha cesado de "Cien años de soledad", el reconocimiento mundial, los premios incluyendo el Nobel y en fin, la fama que tampoco cesa. A partir de allí, podría decirse, García Márquez comenzó a copiarse a sí mismo, a trabajar con una técnica repetitiva que a veces le dio muy buenos resultados ("Crónica de una muerte anunciada"), pero no en la mayoría de los casos.
El "periodista" actual aparece contaminado por los mismos defectos, especialmente por esa especie de "enfermedad" que se llama golpes de efecto, recurso reiterado al que se agrega la sempiterna exageración, el exabrupto expresivo. Pero no por eso hay que dejar de admitir sus logros, el principal de los cuales es el interés que logra conferirle a aquello que narra. Narra, en efecto, puesto que es más que evidente que iGabor, copiándose de técnicas propias del llamado nuevo periodismo, abreva constantemente en la literatura para contar historias de la realidad.
El primer volumen de la "Obra" había recopilado los "textos costeños" del muy joven y también muy talentoso García Márquez, joven pero ya dueño de un verdadero estilo personal, en el que el humor (cuando no la desfachatez) matizaban las crónicas que incluían los primeros apuntes sobre la luego mitificada familia Buendía. El segundo volumen refería a la presencia del costeño Gabo entre los "cachacos" (léase pitucos o facheros) bogotanos, escritos de mediados de los 50 en los que pueden encontrarse sus primeras grandes investigaciones, especialmente la que diera lugar a la excelente "Relato de un náufrago". "De Europa y América", tercer volumen de la serie, recogía las primeras experiencias de García Márquez, aún desconocido para el gran público internacional, en el Viejo Continente.
Llegamos al cuarto volumen, que se saltea dieciséis años respecto del "cierre" del tercero. El grueso de lo recopilado corresponde a la década del 70 (la del 90 está apenas representada por pocas y en general irrelevantes breves notas, aunque hay una importante excepción) y en su mayoría reflejan el debate revolucionario de la época en países que vivían procesos revolucionarios, como Cuba, Portugal, Nicaragua o Angola. Se incluyen también textos vinculados al Chile posallendista y, entre otros y lo que más nos toca, a la realidad argentina de la dictadura reflejadas en un homenaje a Rodolfo Walsh, al saber de su desaparición, y dos imperdibles reportajes a otros tantos jefes montoneros: Mario Firmenich y Alberto Camps, sobreviviente de la masacre de Trelew
Imperdibles, porque aún en plena etapa represiva ambos estaban "atacados" de mesianismo y notable ceguera política, resultando la más persistente el haber creído en la inminente caída de Videla y que el pueblo adhería en un todo a sus proyectos, contradictorios, difusos, cuando no inexistentes. García Márquez pregunta de manera incisiva pero sin disimular cierta corriente de afectividad. La otra particularidad del reportaje a Firmenich es que, Gabo lo sostiene, se lo hizo en un avión cuando cruzaban el Atlántico y después de haberse encontrado por pura casualidad. Se non é vero...
El libro incluye varias notas laudatorias a Cuba y Fidel Castro, recogiendo episodios poco o nada conocidos en Argentina, como fue el pasaje del Che por el Congo (escrito antes de que se difundieran los diarios del líder guerrillero) y, más interesante aún, el compromiso que adquiriera la isla caribeña en su lucha en Angola, que casi le significó un costo político sustancial a Fidel, de esos que suelen dejar sin margen a quienes lo emprenden. Lo laudatorio de Cuba se repite con la Angola revolucionaria de los 70, el Portugal de los claves rojos, la Nicaragua sandinista, la resistencia chilena. De todos esos textos los más interesantes resultan la reconstrucción de la presencia cubana en Angola (por la notable cantidad de datos que aporta) y la toma del Parlamento nicaragüense que realizara Edén Pastora, narrada como una verdadera "película" de acción, hechos trágicos o cómicos incluidos.
Y el texto de los 90 que llama particularmente la atención es el "Apunte para un debate nuevo sobre las drogas" que data de 1993 y en el que García Márquez planteó la necesidad de discutir sobre su posible legalización. La propuesta de debate, que no ha terminado de darse en nuestros países, parte de una realidad incontrastable: la droga clandestinizada destruye sociedades y desde los distintos gobiernos no termina de advertirse una decisión política firme y sostenida para combatirla. Ergo, los señores de la droga van ganando la batalla y eso se evidencia, pérfidamente, en el país natal de Gabo. De ahí la validez de su reclamo, más allá de que se acuerde o no la legalización.
"Por la libre" es, como se advierte, un volumen irregular, atravesado por la pasión y la filiación políticas, "atrasado" en cierta medida puesto que el escenario mundial mutó de manera más que significativa luego de la extinción de la Unión Soviética y de la desaparición del comunismo en la mayoría de los países que gobernaba. Esos cambios sustanciales muestran "envejecidos" a muchos textos, pero como están escritos con fervor y astucia que no excluye el suspenso, también tienen merecimientos para ser leídos. Y como en verdad los tiene todo el libro.
Texto encontrado en: http://www.rosariolibros.com/lacapital/suplemento34/gar.htm