La Nación. Sección General
fecha de publicación 12.04.1997
autor Por Fernando S. Zinny (Enviado especial) Carlos F. Pastrana
 

La irreverencia de García Márquez


 

ZACATECAS, México.- Entre ponencias y comunicaciones, mesas redondas y reuniones plenarias, la convención sobre el idioma transcurrió su etapa de trabajo, porción a la vez la más opaca y la única que ha de justificarla en el futuro.
El protagonismo fue de estudiosos y de docentes y, para los de afuera, la cuestión consistió en determinar si tal enfoque desde la semiótica encarado en el ex convento de San Agustín valía más o menos que aquel otro de tipo sociológico expuesto bajo el solemne artesonado del Palacio de Gobierno.

Aunque eso de los de afuera es muy relativo y hasta abiertamente falso a propósito -sin ir más lejos- de quien esto firma, debido, simplemente, a la generosidad con que fue subtitulado el congreso: "La lengua y los medios de comunicación", apelación esta que para muchos es lo mismo que decir periodismo, que es lo mismo que decir periodistas.

El resultado fue que a los profesores, eruditos y escritores participantes en estas reuniones, se añadieron periodistas, sociólogos diversos y docentes de las distintas áreas de comunicación. Pero enseguida se vio que escritores y periodistas iban a quedar en franca desventaja, por una muy obvia razón: carecen del hábito de redactar monografías y de acumular citas bibliográficas, según lo prescriben las exigencias académicas.

La circunstancia indujo a que sobreviniese, en los claustros zacatecanos, una incontenible avalancha de diagnósticos que desahuciaban al español que habla el común de las personas, y de duras incriminaciones al periodismo por tal estado de cosas: mala gente la de la prensa, culpable de todo y de muchas cosas más, a saber: la índole de las telenovelas, el humorismo grosero, la manipulación intelectual, la penetración imperialista y, como queda dicho, la catástrofe idomática.

Contraofensiva

Asustados, azorados, escritores y periodistas vacilaron antes de intentar respuestas. Pero reaccionaron y ya se puede armar una secuencia lógica de cómo las orquestaron: por ejemplo, José María Pérez Gay, hombre de la televisión mexicana, señaló que nadie se acordaba del público; Luis María Ansón, director de ABC de Madrid, salió a cachetear el pesimismo con la paradójica afirmación de que "el español tiene una salud insultante"; Juan Luis Cebrián, que lo fue de El País de esa ciudad, sostuvo que medios de comunicación es una expresión que no significa nada"; el poeta colombiano Juan Cobo Borda arguyó, con alada palabra, que tanto denostrar barbarismos y solecismos equivalía, más bien, a cuestionar el sistema educativo.

Y después vino la ofensiva: planteada la pregunta de qué podían esperar los periódicos de las academias, Ansón y Cebrián -que en tantas cosas discrepan- coincidieron en pedir una condena explícita a la barbarie que hace escribir "Beijing", "Mao Zandang" o "Firenze", propuesta concreta que obligó al portorriqueño Humberto López Morales, de la Asociación de Academias de la Lengua, a advertir que la misión de esos foros es la de investigar y no la de proponer usos, a propósito de toponimios y nombres propios extranjeros, función para la que tendrían que reunir antecedentes de los que hoy se carece casi en absoluto.

Los premios Nobel

Los tres premios Nobel se anticiparon en esa defensa del gremio, tal vez porque sospechaban lo que ocurrió. El ausente con aviso Octavio Paz envió un mensaje en el que, en resumen, recomendaba no preocuparse, pues el idioma se defiende solo...Camilo José Cela, por su lado, afirmó que lo único que se puede hacer desde las esferas oficiales es dar algún dinero más a las academias, tanto como para que paguen sus gastitos de administración.

Pero la ironía mejor y mayor fue la de Gabriel García Márquez con su propuesta de reforma ortográfica a lo Sarmiento, incluidas la inversión de ges y jotas y la supresión de la hache. Y el añadido -la yapa- de la desparición de la tilde, de modo que todo acento vendría a ser tácito, ocurrencia acaso sarcástica, acaso decepcionada, que naturalmente fue tomada como un tomadura de pelo por los miembros del bando preservador y purista.

Pero se me dice que lo de la tilde es una burla que apunta a otro enemigo, más grande y menos ceremonioso: en efecto, tras la fallida campaña de los fabricantes de computadoras por obtener la abolición de la eñe, ahora volverían a la carga en procura de dejarnos sin las motitas con que solemos adornar las vocales...¡Ay, estos gringos incorregibles!

Por Fernando S. Zinny (Enviado especial) "Gabo bromeaba"

SALTA.- El escritor Ernesto Sábato dijo, en relación con la propuesta de Gabriel García Márquez de eliminar la ortografía, que "es una broma". Y agregó: "No hay idiomas puros; de hecho no se habla igual en Buenos Aires que en las provincias". Indicó luego que hay una tonada que no le gusta, pero no la mencionó.

Sábato, quien será designado por la Universidad Nacional de Saltadoctor honoris causa, ayer presentó con Eduardo Falú y otros artistas el espectáculo titulado "El romance de la muerte de Juan Lavalle".

Sobre el caso Cabezas, durante una rueda de prensa, dijo que "es una atrocidad" y al referirse al país subrayó: "Me dan ganas de llorar", al tiempo que confesó su gran amor por la patria. Sobre el Che Guevara fue "un héroe y un mártir".

Consideró que hay corrupción en la Argentina, "la que existe en todas partes". Y advirtió que no debemos cree que también en esto "somos los únicos".

Reconoció que en todos los órdenes hay una situación moral y ética "muy difícil", aunque opinó que "vamos a mejorar". Sin embargo, de cara al "dos mil y pico" dijo que llegará el Apocalipsis.

Del encuentro con los periodistas participaron también Falú, Adriana Pérez y Luis Cobos, secretaria y subsecretario de Cultura, así como el rector Narciso Gallo y otros funcionarios.

La Federación Universitaria Argentina confirió al maestro Sábato el título de presidente honorario de los estudiantes a Sábato por "su verdadero ejemplo de ética, coraje y convicción y un compromiso permanente con la democracia y los derechos humanos".