La Nación. sección General
fecha de publicación 11.04.1997
autor Juliana MonferránDerivaciones de la propuesta de García Márquez
La ortografía tiene quién la defienda
Con sus controvertidas declaraciones realizadas en México, durante la apertura del Primer Congreso Internacional de la Lengua Española, el escritor colombiano Gabriel García Márquez reavivó el viejo debate sobre el purismo del idioma, del cual participaron en su momento el escritor venezolano Andrés Rivera y el educador argentino Domingo Faustino Sarmiento.
"Hay que eliminar la ortografía, terror del ser humano desde la cuna; enterrar la letra "h", firmar un tratado sin límites entre la "g" y la "j", y poner más uso de razón entre los acentos escritos",propuso el autor de Cien años de soledad.La respuesta de lingüistas, hombres de letras y académicos fue instantánea y en la mayoría de los casos rechazaron con énfasis la idea del escritor colombiano.
La evolución del habla
"Sería como si quisiésemos imponer la gramática del siglo XIX al habla del siglo XX", señaló el poeta y ensayista mexicano, Octavio Paz.
"El habla evoluciona sola. No tenemos por qué proclamar ni declarar la libertad de las palabras ni tampoco su servidumbre. Creo que muchas de las expresiones que usó García Márquez son arcaicas", añadió el premio Nobel de Literatura.
La opinión de Paz se sumó a la de los estudiosos de la lengua españoles, que rechazaron de plano la invitación de García Márquez de liberar al idioma español de las reglas de escritura.
"La propuesta del escritor colombiano no tiene ninguna consistencia ya que la única manera de mantener la universalidad de la lengua española es por medio de una ortografía unitaria", señaló el académico español Francisco Rodríguez Adarados.
En un intento por conocer la opiniones reinantes en nuestro país, La Nación dialogó con distintas personalidades conocedoras del tema. La tendencia predominante es coincidente con los argumentos llegados desde el exterior.
Adolfo Bioy Casares señaló: "Creo que es un error eliminar la hache o pretender que la "s" y la "c" tengan el mismo sonido, porque es como si estuvieran borrando los rastros etimológicos de las palabras".
Denevi apoya a Gabo
La excepción a la regla estuvo dada, en este caso, por la opinión del escritor Marco Denevi. "No estaría mal eliminar las reglas de ortografía", comentó y añadió: "Me parece que simplificaría bastante la escritura".
"¿Acaso, no hay tantas palabras que se escriben y se pronuncian igual pero que tienen significado distinto, y nosotros no nos confundimos?", se preguntó Marcos Denevi al justificar su argumento.
En cuanto al modo de instrumentación de los cambios, Denevi dejó en manos de las academias el trabajo de transformación.
"Me parece un disparate el deseo de García Márquez, autor al que admiro, de jubilar las reglas ortográficas", comentó la reciente ganadora del premio nacional en novela, María Esther de Miguel.
Según la autora de El general, el pinto y la dama "los idiomas crecen por el impulso propio de las comunidades. Ello provoca los cambios de palabras o la incorporación de vocablos de otros idiomas. Pero querer por decreto modificar nuestra lengua me parece una barbaridad".
En tanto, el presidente de la Academia Argentina de Letras, Raúl Castanino aseguró que "no hay nada que cambiar. En la boca de la gente, las palabras tienen su proceso, e incluso su purificación".
Doble trabajo
El secretario general de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), Carlos Paz prefirió buscar el equilibrio. "Me parece bien todo lo que tienda a la simplificación. Pero me preocupa que se derive en una pobreza intelectual o gramatical".
María Esther Vázquez teniendo en cuenta, más que nada, su papel de escritora, dijo: "Abolir los signos ortográficos me parece un disparate porque esto le provocaría al lector un doble trabajo. En vez de facilitarle la lectura, se les estaría obligando al leer la página dos veces".
"Esta propuesta es una de las ironías a la que nos tiene acostumbrados García Márquez", añadió tratando de justificar al autor.
Luis Gregorich, miembro de la SADE, comentó que "la concepción de García Márquez es equivocada. La ortografía es un código que tiene un sociedad, y la misma se modifica lentamente a través del uso, no por una ley o decreto".
Abelardo Castillo sostuvo que "la ortografía sólo se modifica con el paso del tiempo, no por obra de un intelectual o de un sector de intelectuales. Son los pueblos, a los largo de miles de años, quienes van cambiando una lengua".