Noticia de un secuestro Marisela Barrios de Murguía, 1996
Es un relato violento, fuerte, pero es que así son los secuestros. García Márquez nos describe a la perfección todo lo que sucede alrededor de los secuestros de diez personas perpetrados por el narcotraficante Pablo Escobar. Los narcos tienen temor de ser extraditados a E.U. y para presionar al gobierno comienzan a secuestrar a periodistas famosos. A partir de ahí, se desarrolla un relato ágil. Nos trasladamos con los secuestrados y vivimos con ellos sus experiencias, sus temores, sus sufrimientos y sus limitaciones. El autor recabó sus datos platicando con ellos, por lo que nos describe muy vívidamente sus sentimientos. Pero también nos dice como eran los guardianes; algunos brutales, reflejo de su temor, otros enérgicos pero accesibles. También nos dice lo que piensan los familiares de los secuestrados y sus gestiones para ayudar a su liberación.
En un plano más general nos describe también las realidades de Colombia, y nos descubre su gran verdad: "La droga más dañina es el dinero fácil".
También se habla de las campañas de opinión de parte de los narcos, cómo la gente de Colombia llega a creerles más a ellos que al gobierno. En algunos barrios donde los narcos hacen obras buenas la gente les pone veladoras, y nos encontramos así con otra gran verdad: "Las cosas que interesan a la gente terminan por imponerse a las cosas que interesan a los gobernantes".
Como el autor también estuvo en contacto con el Presidente Gaviria, nos enteramos no sólo de las cosas que suponemos lógicas en un presidente, sino hasta de algunas de sus costumbres personales.
Este relato es completamente diferente de lo que García Márquez acostumbra escribir, pero también aquí se exponen varias de sus características; una cierta anticipación de los hechos, las escenas de las videntes, y por supuesto las páginas están salpicadas de la sabiduría y la filosofía del autor, como por ejemplo esa frase de que "el poder -como el amor- es de doble filo: se ejerce y se padece".
Como siempre sucede con los libros escritos en nuestro idioma, se disfruta de la variedad del lenguaje, y además en este caso, los modismos de Colombia.
Y finalmente algunas reflexiones que como mexicana no puedo evitar: me llama la atención la moda de los curas mediadores, el Padre García Herreros, el comandante del ENL en Colombia (Manuel Pérez) y no dejo de pensar en Samuel Ruiz en México. ¿Será éste un fenómeno de América Latina tal como dice el Manual del Perfecto Idiota?
La otra reflexión es que en México "no nos hacemos bolas" con los extraditables, simplemente se ponen del otro lado como a García Ábrego y tal vez así nos evitamos problemas.
No cabe duda de que el narcotráfico es un problema serio, y temo que como dijo el presidente de Colombia, en México apenas estamos empezando.