Un Gabriel García Márquez desconocido

Por JOSE CARVAJAL


Hace poco más de un año conocí al escritor colombiano Plinio Apuleyo Mendoza en la Feria Internacional del Libro de Miami. Me pareció un hombre nada fanfarrón, algo solitario y de una personalidad sencillamente risueña.  

Gran periodista, el nombre de Apuleyo Mendoza lo descubrí a principios de la década de 1980, cuando publicó El olor de la guayaba, y desde entonces pensé que se había convertido en la sombra más inteligente y diáfana de Gabriel García Márquez, su gran amigo y compadre de toda la vida.

Leer ahora Aquellos tiempos con Gabo, su libro más reciente, me confirma lo de la sombra, y también la exquisitez de una prosa transparente. Esta vez Apuleyo Mendoza cuenta su vida a través de la de García Márquez, como si sus propias memorias no valieran nada sin las del otro, las de aquel "muchacho flaco, alegre, rápido como un pelotero de béisbol o un cantante de rumbas", cuatro años mayor que él, que conoció a finales de la década de 1940 y a quien el diario El Espectador ya le había publicado "un par de cuentos".

Así más o menos empieza Aquellos tiempos con Gabo, un libro cargado de emociones de principio a fin. Para demostrar lo de las emociones basta sólo el episodio donde Apuleyo Mendoza relata lo que sintió cuando le dieron el Nobel al autor de Cien años de soledad:

"Semanas atrás, Marvel me había llamado por teléfono para darme la noticia, que acababa de oír por la radio.

—Gabito ganó el Nobel—

Estaba solo en mi apartamento. Cantaba un canario en su jaula. Algo se fundió suavemente por dentro y de pronto el cielo luminoso del mediodía de otoño, extendido sobre las chimeneas de París y la cúpula de los Inválidos, visto desde la ventana, empezó a temblar.

Me llevé sorprendido la mano a la cara. Me quité los anteojos: 'Caramba, estoy llorando'."

Dicho episodio sucedió en octubre de 1982. El texto novelado de Aquellos tiempos con Gabo, que viene siendo una especie de A Moveable Feast latinoamericano (A Moveable Feast es el famoso libro de Hemingway acerca de su experiencia en París), es un testimonio imprescindible para entender lo que podría definirse como el inicio de la globalización de la literatura latinoamericana.

Mejores manos no pudieron escribir, por ejemplo, el histórico surgimiento de la agencia de noticias cubana Prensa Latina, donde estuvieron directamente involucrados García Márquez y el propio Apuleyo Mendoza.

Quién mejor que un periodista con tanto oficio como Apuleyo Mendoza para dar su testimonio en torno al caso Padilla, y para contar, además, los pormenores que rodearon la famosa carta que firmaron 61 intelectuales, en París, condenando el encarcelamiento, en La Habana de la década de 1970, del recientemente fallecido poeta Heberto Padilla.

Refiriéndose a ese caso, Apuleyo Mendoza dice que "todo empezó con un mínimo despacho publicado en Le Monde dando cuenta de que el poeta cubano Heberto Padilla había sido detenido en La Habana".

Ese "todo" —dicho por el autor de Años de fuga— fue lo que provocó su primera gran diferencia ideológica con Gabo: "Cenamos juntos durante tres noches hablando siempre obsesivamente de Cuba y del caso Padilla, sin poder ponernos de acuerdo. Por primera vez".

Aquellos tiempos con Gabo también revela detalles extraliterarios, en los que aparecen grandes figuras de la literatura:

Julio Cortázar ("Tardé algunos segundos en descubrir que aquel gigante de barbas oscuras, con un mechón de adolescente, de pie al sol del jardín, frente a una parrilla humeante, donde se asaba un pollo, era él, Julio Cortázar, el autor de Rayuela, de las Armas secretas...")

Nicolás Guillén ("—Mira, allá va Nicolás. Está verde de frío. ¿Lo conoces? [es un diálogo con Gabo...] —Vive en el mismo hotel mío. Si quieres, después de almuerzo le hacemos una visita. A ver qué nos cuenta de Cuba").

Carmen Barcells ("Además de grandes amigos eran, como escritores, hijos de una madre común: Carmen Barcells, su agente literaria").

Carlos Fuentes ("Aprovechando la presentación de una pieza de teatro de Carlos Fuentes en el Festival de Avignon, Juan [Goytisolo] había logrado reunir allí al grupo más importante de novelistas del boom latinoamericano: al propio Fuentes, a García Márquez, a Cortázar y a Vargas Llosa").

Octavio Paz ("El único reparo, al parecer, correría por cuenta de Octavio Paz, asociado también al proyecto [de la revista Libre]. Alguna vez escribió una nota hablando de cómo aquella revista, de la cual tenía la paternidad, se había dejado en manos de García Márquez o tal vez de un amigo [Apuleyo Mendoza] que García Márquez quería proteger").

Mario Vargas Llosa ("Apenas treinta metros más allá, en la misma calle, vivían Vargas Llosa y Patricia, su mujer. A Mario, desde luego, lo rodeaba el mismo mundo, pero su manera de defenderse del brillante esnobismo ambiental era distinta a la de Gabo. (...) La suya [habla de Gabo y Vargas Llosa] era la más memorable y hermosa amistad que haya conocido la literatura latinoamericana, antes de que quedara lamentable, irreparablemente rota. Es algo que siempre me ha dolido").

No quiero terminar esta columna sin destacar por lo menos uno de los tiempos difíciles de Apuleyo Mendoza, como el que sigue a continuación:

"Paseando solo, después de un día de trabajo, yo me preguntaba cómo haría para continuar viviendo allí cuando se me acabara el dinero. El fantasma de la pobreza nos asediaba de nuevo [al autor y su esposa, la también escritora colombiana Marvel Moreno], como en los primeros días en Barranquilla. De noche nos limitábamos a un café con leche con pan. Y las niñas andaban en ropas baratas compradas en Palma.

[...] Al fin, una mañana, decidí escribirle a Gabo a ver si podía conseguirme trabajo a destajo en una agencia de publicidad de Barcelona o las inevitables, las ignominiosas traducciones de todo escritor suramericano varado en España.

Los tiempos habían cambiado. Ahora el pobre era yo.

Creo que ha llegado el momento de decirlo: como amigo él nunca ha fallado; nunca ha pasado por alto un SOS que yo discretamente le haya hecho llegar".

 

Encontrado en: http://www.delibrosyautores.com/articulos.htm