La Prensa (Nicaragua, 4 de marzo de 2001)
Entrevista
Gioconda Belli - Escritora: “No escribo de sexo para vender”
No se considera más ni menos fogosa que cualquier mujer. Asegura que ella integra el sexo a su vida como una parte gozosa y no pecaminosa, por lo que las referencias a la sexualidad y al erotismo resultan frecuentes en su obra, y a veces, como sucedió en el último libro, Gioconda Belli relata su propia experiencia de “amor y de guerra”, como ella dice.Fabián Medina
fabian.medina@lapremsa.com.ni
El país que hay bajo la piel de Gioconda Belli es volcánico, sísmico, rebelde. Y lo entrega en pedazos desde 1970, cuando incursionó en la poesía para escándalo de la sociedad de entonces, que no entendía cómo una mujer casada hablara esas cosas de sexo y erotismo, a pesar de su marido.
Siguió haciéndolo en sus obras posteriores, y en la última, “El país bajo mi piel”, relata su vida con todo lo que implica: amores, fidelidades e infidelidades, pasiones y decepciones.
Este libro se publicó simultáneamente en seis países distintos, y ha sido uno de los más promocionados de sus obras.
Ella niega que el sexo en su obra sea un recurso para vender. Le parece una mezquindad que alguien explique de esa forma el éxito de sus escritos.
¿Las constantes referencias sexuales que uno encuentra en su obra se explican como recurso narrativo o como el reflejo de la personalidad de la autora?
Yo hablo porque es parte de mi vida en primer lugar, y en segundo porque no tengo por qué avergonzarme de mi sexualidad y de haber sentido el amor, ni las emociones que experimenté, y tendría que hacer un esfuerzo consciente para no ponerlo. Yo no diría que soy nada diferente a una mujer normal. Lo que pasa es que es un tema tabú y son temas que por la represión social se evaden.
Hay un peso de lo afectivo de la sexualidad en la vida de la mujer naturalmente enorme. Creo que en la vida del hombre también. Lo que pasa es que el hombre lo canaliza a través de una sexualidad un poco más cruda, menos emocional. En la mujer la sexualidad está totalmente conectada a lo emocional. A las mujeres nos han dicho que eso no es correcto, como quien dice que la mujer no tiene por qué andar hablando de su cuerpo, la mujer se tiene que proponer a sí misma como un ser espiritual.
Hay desde la mentalidad cartesiana, esa separación del alma y el cuerpo, que yo considero que es uno de los grandes problemas sociales, porque en vez de ser exaltada la mujer por su rol biológico, por ser reproductora de la especie, se convirtió en su argumento para encerrarla en su casa y privarla de una participación plena.
¿Pero no se considera más o menos fogosa que cualquier mujer?...
Creo que no. Puede ser que yo sí tenga más, porque la capacidad, la fogosidad que vos decís, también tiene que ver con el aceptarse a uno misma. No lo veo como pecaminoso, lo veo como una cosa natural y buena, y celebratoria. Yo celebro mi ser mujer, celebro mi sexualidad, celebro haber sentido mi cuerpo no como una parte pecaminosa de mí misma sino como una parte gozosa de mí misma.
El sexo vende en las novelas… ¿También hay algo de eso?
(Se ríe) Eso pudiera ser cierto si yo hubiese comenzado de una manera y de repente hubiera seguido con otra. Yo me hice famosa, entre comillas, en este país cuando a los 20 años escribí la poesía que escribí, que era una poesía erótica, sensual, que causó un enorme escándalo. A mí me causó un montón de problemas. Y en ese momento a mí ni se me ocurría que iba a vender alguna vez, o que iba a vivir de mis libros. Y escribí muchos libros de poesía erótica antes que eso me sirviera para comer, pues. De que mi poesía fuera vista por alguien que la considerara digna de ser comprada. Me parece que es una cosa de pequeñez y mezquindad. Dicen eso porque no hallan qué decir sobre el porqué se venden mis libros.
¿No tiene miedo a meterse a problemas con las personas sobre las que cuenta cosas en su libro?
No, a las personas hay que protegerlas, no están puestos sus nombres y sus apellidos.
Pero no es difícil inferir quiénes son…
Como no, para la mayoría de las personas es difícil. Para las personas que están en el circulito, puede ser que lo puedan inferir, pero no lo va a inferir todo mundo que lea este libro en este país. Además yo lo que dije lo dije porque conozco a la gente, yo sé que no los estoy insultando, en algunos casos puede ser que no les guste lo que digo. ¡Qué vamos a hacer!
¿Gana mucho Gioconda Belli con estos libros?
Yo me gano la vida escribiendo. ¿Qué tan rentable es? Sacá cuenta: a uno le pagan el 10 por ciento del precio de venta del libro. En las ediciones de traducción te pagan el 7 por ciento de venta del libro. A eso le quitás el 25 por ciento de impuesto, y el 20 por ciento que le quita a uno el agente. Realmente no es mucho lo que uno se gana por libro.
En Alemania yo vendí un millón de ejemplares, y todo mundo cree que es un peso que me gané por ejemplar (se ríe). Ese millón de ejemplares como se vendió en papel periódico, lo que se llama libro de bolsillo, se gana mucho menos, el cinco por ciento. Además, el editor del libro, cuando hacés el contrato gana el 40 por ciento y vos el 60 de ese 5 por ciento. Luego hay que pagar impuestos. Yo sacaba la cuenta y eran como 2 centavos por libro… Claro que cuando ya vendés un millón aunque sea dos centavos por libro es bastante.
Para graficar eso, denos una cifra redonda de cuánto le ha dejado un libro.
No, no… No se recibe la plata de un solo… Te la van pagando cada seis meses. No es como que tal libro me dejó tanto. Pero para darte una cifra, por este libro (“El país bajo mi piel”), la editorial española que me compró los derechos de autor, me pagó 20 mil dólares por los derechos. Los derechos son a cuenta del porcentaje. Hasta que ellos ganen 20 mil dólares empiezan a pagarme a mí el porcentaje. Sólo que sea Sthephen King ganás millonadas.
Pero se ha dicho que Gioconda Belli es la autora nicaragüense más vendida en el extranjero.
Sí, yo creo que sí.
¿Hay algún trabajo de proyección?
No, yo no me he dado proyección. La mayor proyección que me han hecho es ésta de ahorita, que me han sacado en todas las televisiones. Se vende bien porque a la gente le gusta. Yo no sé cómo se hizo. En Alemania me publicó la primera vez una editorial chiquita. O sea que no hicieron gran propaganda. Y a la gente le encantó el libro, y le encantó en España, en Italia y en Holanda. Y se ha vendido súper bien. Por ejemplo, “La mujer habitada” lleva 20 ediciones en Alemania y como 13 en España.
¿Nuevos proyectos?
Estoy trabajando en otra novela, que va a salir supongo. Estoy apenas empezando. Va a ser una novela light (ligera).
TAN IGUALES, TAN DISTINTOS
Pocos relacionan a Gioconda Belli con su hermano Humberto Belli. La primera tan libre pensadora, hablando de sexo, de infidelidades, y el segundo tan casto y religioso. Lo que muchas personas no saben es que Humberto en su juventud fue tanto o más libre pensador que Gioconda. Admiró el fascismo, luego se pasó al marxismo con pasión febril, recuerda su hermana. Fue budista, hippie, y en algún momento de su vida, reconoció en una entrevista que le hice hace varios años, practicó el nudismo y fumó marihuana.
¿Cómo es que posible que usted sea tan diferente a su hermano Humberto Belli proviniendo del mismo hogar?
Las dos influencias que tanto Humberto como yo tuvimos y que fueron fundamentales en nuestra infancia y desarrollo intelectual, fueron mi mamá por un lado, que era una mujer muy conectada con el teatro, la literatura, leía mucho, amaba la historia, nos habla mucho de todos esas cosas. Por otro lado, el abuelo. Humberto y yo fuimos los más cercanos a este abuelo que era el papá de mi mamá. Francisco Pereira Baldizón, de León, era un tipo extremadamente inquieto a nivel intelectual. Tenía una memoria fotográfica y nos metió el amor por la lectura desde que estábamos pequeños. Nos llevaba libros de Julio Verne… Yo digo que él me dio la pluma para mis alas.
¿Quién entró primero en política?
Humberto. El es mayor. Andaba en todo. Humberto empezó a destacarse como dirigente estudiantil en la UCA.
EL PASABA DE HIPPIE A BUDISTA, MARXISTA...
Yo estaba más chiquita. Lo primero que me acuerdo fue cuando le agarró un amor a (Miguel) Primo de Rivera, el fascismo español, de eso pasó al marxismo, luego al budismo. Eran unos bandazos bastante grandes. Yo en ese tiempo no tenía la capacidad intelectual para saber qué era lo que estaba pasando. Ahora que lo veo desde esta perspectiva es obvio que andaba en busca de algo. En cada una de estas posibilidades ideológicas se metía con una pasión escandalosa.
¿Había alarma entre sus padres?
Claro que sí. Cuando estuvo involucrado en política aquí, lo mandaron a España a terminar la carrera. Mi papá lo convenció que fuera a terminar de estudiar Derecho a España, porque estaban preocupados de que aquí se iba a meter en más problemas.
EN POLITICA
Casi al mismo tiempo que abrió el grifo de la poesía que llevaba dentro, Gioconda incursionó en la política y lo hizo de un solo en “grandes ligas”, pues se integró al Frente Sandinista, que para ese tiempo, 1970, era una organización clandestina que buscaba organizar un movimiento armado que terminara con la dictadura somocista.
¿Qué significó para usted el ingreso al Frente Sandinista?
Escribo este libro para explicar lo que significó esa experiencia. Me hizo ser lo que soy, me hizo participar en una gesta colectiva. Que lo individual no sea lo más importante en mi vida.
¿Sólo ventajas le ve a su incursión en el Frente Sandinista?
Perdí muchas cosas. La vida no es ni blanca ni negra. Es gris. Uno tiene experiencias, se van mezclando. Yo no soy amiga de arrepentirme de las cosas. Sí, pienso que uno tiene que vivir su vida de la forma más honesta posible y vos tenés que estar dispuesto a pagar el precio de tus errores. Y eso siempre lo tuve claro.
¿Y ese balance es positivo?
Sí, es positivo.
¿Que hubiera sido de Gioconda Belli sin la Nicaragua que le tocó vivir?
¿Que hubiera sido si yo hubiera sido hombre? Yo me he puesto a pensar qué hubiera sido de mí si no me meto al Frente Sandinista. Yo hubiera sido una mujer casada, con hijos, no sé... hubiera seguido trabajando en publicidad, no dudo que hubiera escrito. Pero, ¿cómo puede haber una vida que no sea influida por lo que vivís? Por eso digo en el principio del libro que las cosas que decidieron mi vida fueron el país donde nací y el sexo con el que vine al mundo.
Encontrado en: http://www-ni.laprensa.com.ni/archivo/2001/marzo/04/nacionales/nacionales-20010304-09.html