El Nuevo Diario, Lunes 13 de Marzo de 2000 | Managua, Nicaragua
Gioconda Belli y un FSLN que «me ha traicionado»
Se jugaron la vida y hoy se mueren por un cargo
*Cuando empezó a caminar la utopía, trastabilló, y las ideas chocan con la realidad
*»Tuvimos un sueño que de repente se nos empieza a ir de las manos... eso fue angustioso»
*»En la lucha contra la dictadura todas las ambiciones personales se depusieron en favor de un objetivo muy altruista»
*Si Joaquín sería abogaducho, Tomás fuera vendedor de electrodomésticosEDWIN SANCHEZ DELGADO
I PARTEYa nada queda del antiguo Frente Sandinista, el de los que «tuvieron la generosidad de querer dar la vida» por la causa. Ahora queda un FSLN donde nadie quiere ni jugarse el puesto». La utopía se ha esfumado y Gioconda Belli trata de volver a los días de la mística. Escribe sobre la revolución, lo que fue y cómo se perdió.
«He decidido escribir sobre dos décadas, del 70 al 80, y 80-90. La memoria empieza con mi integración al FSLN y después hasta la fecha de la derrota electoral».
Se ve sensual e intelectual. Es mujer, ficción y realidad. Una mezcla rara e intensa, porque además se metió a luchar contra Somoza, en los días cuando el resto de su clase prefería la comodidad del sistema, y logró soñar y juntar sus sueños con los de otros, hasta el punto de hacer la revolución. Pues bien, ella ahora relata esa construcción del sueño y su «deconstrucción».
La vemos muy indignada cuando recuerda las palabras del comandante Tomás Borge que descalifican al ex general Joaquín Cuadra porque sin el FSLN el audaz guerrillero sería un «oscuro abogaducho».
—¿Y entonces, qué sería don Tomás sin el FSLN?
——Sería un vendedor de electrodomésticos, tal vez.
El libro que saldrá en septiembre en una edición simultánea de Plaza y Janes y la Editorial ANAMA, de Nicaragua, lleva el muy atractivo título de «Detrás de las armas nacían las flores. Memorias de Amor y Guerra».
LA LUCHA Y LA EPOCA AZUL
Autora muy leída, reflexiona sobre «una década de lucha por el poder», habla de esos días azules iniciales de la revolución y algunas líneas «fuera del poder».
Nos adelanta que su obra termina con una especie de síntesis, «de valoración de lo que significó participar en esta experiencia, y cuáles son esas enseñanzas que quedan».
-¿Te sentís mejor en la época pre insurreccional, por la toma del poder, cuando está la utopía que empuja a alguien como vos a meterse a la lucha, o ya haciendo caminar aquella utopía...?
-Lo que yo descubro escribiendo el libro es que la parte más hermosa de todo fue la lucha contra la dictadura, porque allí, en ese momento, todas las ambiciones personales se depusieron en favor de un objetivo que era un objetivo muy altruista, idealista que era hacer que despuntara un nuevo amanecer en Nicaragua, que se terminara la dictadura, la opresión que sentíamos los nicaragüenses, el latrocinio y hacer nacer algo nuevo.
Forma parte de los intelectuales que critican el poder que ha dejado de ser, un remedo que sustituye el fin y se torna un peligroso medio de ambiciones personales, más allá de la sangre de los caídos.
Esta fue, en las palabras de Gioconda, «una lucha muy dura y yo perdí muchos amigos, vivimos momentos de mucho riesgo, fui condenada a la cárcel por un Tribunal militar como muchos, cientos de nicaragüense».
LA GENEROSIDAD DE DAR LA VIDA
Nos introduce a esos años con su forma de contar: «Yo lo que sentía en ese tiempo era una energía desmedida de todo el mundo, una generosidad tremenda que incluía la generosidad de estar dispuesto a dar la vida por algo.
«Creo que también la época, después de la revolución, sobre todo los primeros años, fue una época muy vital, llena de entusiasmo, uno se sentía dueño del mundo, porque éramos muy jóvenes y de repente estos jovencitos logran cumplir un sueño y logran empezar a construir ese sueño».
En un momento, Gioconda ve sucumbir aquella realidad de poesía que vivía con algo más agreste, pero a la vez más efectivo en el terreno de los hombres para entender un entorno no presagiado ni por los más puros idealistas en la montaña: la filosofía.
«Claro, nos dice, cuando el sueño se topa con la realidad ahí es que empieza a desafiar las capacidad que cada uno de nosotros teníamos; las ideas, los ideales de cada uno y se empieza a generar un estilo de administración del poder, que es una mezcolanza de buenas intenciones y por otro lado de autoritarismo, de cosas que empezaron a suceder que no dieron el mejor resultado, y a eso tenés que sumarle por supuesto la animadversión que la revolución produjo en los centros de poder, como los Estados Unidos y la guerra. Eso para mí es lo crucial».
Vivió los años componiendo el sueño. «Yo viví la construcción del sueño y la deconstrucción del sueño porque fue el ver morir lo que vos tanto soñaste. De repente lo ves que lo tenés en la mano y se te empieza a ir, entonces esa sensación de angustia, de querer hacer lo mejor y sentir que vas enfrentando cada vez más obstáculos, más problemas, que la gente empieza a cambiar ya con el poder, o sea que los compañeros que tuvieron la generosidad para querer dar la vida, de repente no se querían jugar el puesto».
ENFRENTADA A UNA CLASE
-¿Por qué este libro?
—En mi caso, este libro es muy personal. Me parecía importante porque tengo el don, o la posibilidad de escribir; escribir sobre lo que fue la experiencia para una mujer, además de una clase privilegiada que se involucró en un movimiento popular. Lo que eso significó para mí, el enfrentamiento con toda mi gente, con toda la clase de la que yo venía, y también como crecimiento personal.
Pensé -agrega- que era muy importante para los jóvenes explicar, cuando nosotros éramos jóvenes, lo que nos tocó vivir la dictadura somocista. Para ellos es una cosa muy vaga. Sentía esa necesidad de contar todas esas experiencias, porque cuando yo escribí «La Mujer Habitada», basada un poco en mi propia experiencia, yo me di cuenta que quedaba una historia más todavía que contar, que es la verdad porque La Mujer... es una ficción.
Digo entonces que puedo contar la realidad que viví y es una historia interesante. Vos sabés que los escritores andamos a la caza de historia. Pienso que el papel más importante que uno puede tener es contar el cuento de lo que es la experiencia humana, a veces escogemos personajes, en este caso me escogí como personaje.
TRASTABILLANDO AL CAMINAR
Todo sueño padece una enfermedad mortal: despertar. Le decimos que cuando surgen esos obstáculos, ¿comenzaba a fallar el proyecto, lo utópico y los grandes ideales, que ya tienen pies y comienza a trastabillar?
-Decía un filósofo que la utopía desaparece en el momento en que empieza a ser realidad, porque precisamente, la utopía es lo imposible.
-¿Es un sueño que cuando se despierta, el sueño se va olvidando?
-Fijate que el filósofo decía: cuando a la utopía empezás a ponerle calles, a ponerle casas, ahí es donde cada quien tiene su propia idea de la utopía. Entonces ahí empiezan a chocar las ideas con la realidad porque vos podés tener un manual donde te diga, hacé esto, hacé lo otro. Por ejemplo, nosotros pensábamos revolucionar el campo, hacer la reforma agraria y nos encontramos con que los campesinos no querían a la manera en que nosotros pensábamos se debía ser. El campesino seguía apegado a su mentalidad, y eso es correcto, esa es su libertad, apegado a la posesión individual a la tierra...
— Lo que no es nada utópico
—No, y de repente nosotros queríamos la cooperativa, la cooperación entre todos y ellos lo sintieron como una agresión a su derecho individual a poseer la tierra, esas cosas...
—Entiendo que militabas en una tendencia del FSLN, la GPP. Se estuvo tanto tiempo en la montaña y no llegaron a conocer el pensamiento del campesino, ¿cómo se explica esta contradicción?
-Claro que se conocía, pero vos conocías el pensamiento del campesino a partir de que te decían que el intermediario, el que llegaba a una comunidad a comprar los granos, los explotaba, les compraba los granos bien barato y él lo vendía bien caro. El campesino se quejaba. El intermediario era como un villano en el campo, sin embargo cuando viene la revolución trata de quitar al intermediario y dice, bueno pues, ahora se lo van a dar a ENABAS y éste le va a pagar bien, y perepepé.
Ah, pero entonces ahí viene el problema porque el campesino recibía, a través del intermediario, un montón de cosas, las botas de hule, las baterías, los machetes, entonces de repente el campeche se queda sin su abastecedor y empieza a sentirse a que están obligados ir a dar sus granos a ENABAS, ya les quitás el comercio personal que tenían con ese intermediario a pesar que los explotaba. Entonces ahí entran un montón de cosas subjetivas. Son cosas bien difíciles de medir.
-La intención fue buena y los efectos negativos..., le decimos.
-Nefastos. Además de eso hubo toda la campaña de la derecha, de los guardias que empezaron a decir que la revolución les iba a quitar los hijos, que éramos comunistas, que los iban a llevar a Cuba. Hasta la vacuna de la polio decían que iban a enfermarlos, que los iba a volver comunistas. No, si fue tremendo.
¿NO SE SIENTE DECEPCIONADA?
-¿No siente que después de haber participado en esta utopía, al no alcanzar esos ideales, perdió el tiempo? ¿no se siente decepcionada?.
-Absolutamente no porque yo pienso que fue una experiencia muy importante para este país, y yo me siento muy privilegiada de haber vivido esa experiencia, y siento que sí tengo decepción, sobre todo cómo está el FSLN en estos momentos. Yo sí me siento traicionada por la dirigencia, no por los sandinistas ni los compañeros.
SANGRE TRAICIONADA
-¿Qué hubiera pasado si hubiera corrido la misma suerte de Leonel Rugama, como poeta, tu sangre hubiera quedado ahí, como la sangre de mucha gente? ¿Esa sangre también ha sido traicionada?
- Eso para mí es lo más triste de la revolución y eso sale en mi libro y es cuánta gente dio su vida por este proyecto. Entonces yo como sandinista pienso que lo menos que podíamos hacer nosotros, como responsable de toda esa sangre derramada, era haber seguido siendo leal con ciertos principios, con ciertas posiciones que fueron defendidas con la vida de tanta gente. Por eso me parece imperdonable que el FSLN en este momento esté aliado con el gobierno de Alemán que es un descendiente directo de la dictadura somocista, del somocismo.
Pero fijate que decepcionada de la experiencia no lo estoy, porque me parece que este país está en donde está en este momento y se enrumbó en un proceso democrático como resultado de la revolución. La gente aprendió muchísimo el juego político. Aprendió su sentido del poder, de dignidad, ahora los empresarios le tienen miedo al sindicato, el sindicato se siente fuerte. Eso es producto de la revolución que dejó muchas cosas importantes en este país, a mi manera de ver.
-¿Cómo ve el hecho de los que lucharon por ideales hoy se sientan a platicar con el partido de gobierno y se cierran los espacios democráticos, y lo que se avanzó en democracia se ha ido desgastando?
-Pienso que el poder tiene un efecto negativo en la gente porque empieza a ver la realidad sólo desde una óptica y se rodean de gente que en vez de tratar de darle una visión apropiada de la realidad, le dan una visión de su propio poder.
Yo pienso que los compañeros se quedaron estancados en una visión de la realidad equivocada, además han abrazado totalmente una filosofía de que el fin justifica los medios, y a mí me parece que eso es una gran falla a nivel ético, y esa es la falla fundamental que yo les reprocho, me parece que ellos han perdido de vista que no sólo es el poder lo que importa, sino qué tipo de poder vas a ejercer, con quién te vas aliar porque eso del dicho de «dime con quien andas y te diré quien eres» es bastante cierto.
MAÑANA:
*Un llamado a los que aún pueden salvar al FSLN
*¿Tiene autoridad para hablar, si permanece mucho tiempo en el exterior?
*Lo que Tomás le dijo a Joaquín es un insulto a todos
Encontrado en: http://www.elnuevodiario.com.ni/archivo/2000/marzo/13-marzo-2000/nacional/nacional7.html