Mario Meléndez (Linares, Chile, 1971).

 
Mario Meléndez (Linares 1971). Estudió cuatro años de Periodismo en la universidad La República. Ha publicado: Autocultura y Juicio (1993), Poesía Desdoblada (1995), Vuelo Subterráneo (1996), La Portadora y otros Poemas (1997), Poetas del Maule (1998), El Barco del Adiós (2000), Travesía por el Río de las Nieblas (2000), Apuntes Para una Leyenda (2001), Las Calles de tu Piel (2001), Los Rostros del Olvido (Antología de Poesía Carcelaria, 2001). En 1994 obtiene el Premio Municipal de Literatura de su ciudad natal. El 97 es incluido en el Diccionario de Literatura Chilena, compilado por Efraín Szmulewicz, ediciones Rumbos, Santiago. El 98 la División de Cultura del Ministerio de Educación adquiere su libro Poesía Desdoblada para ser repartido en las bibliotecas públicas del país. Y finalmente el 2001 aparece en la antología 100 Años de Poesía del Maule, de Rafide y Villablanca, Ediciones Mataquito. Actualmente es Presidente de la Sociedad de Escritores de Chile, región del Maule, y ha participado en diversas antologías y revistas literarias e invitado a numerosos encuentros de escritores a nivel nacional.

Mario Meléndez nos ha enviado una antología de sus poemas, de la que entresacamos los dos que siguen.

 

Señores del Sur

Señores del sur

he comprometido mis raíces con ustedes

mi palabra llegará como un río

a recoger la tierra y su origen

Llámenme agricultor

cuando el trigo se despierte

cuando cruja la semilla

y el invierno se levante en una mano

Llámenme soldado

cuando el agua y la piedra se reúnan

entonces seré el puñal

que desgarre ceniza y envoltura

No digan al Maule como me llamo

me reconocerá por la voz

por los susurros que mis labios

llevarán hasta su lecho

No digan nada en Constitución

o en Pelluhue o en Chanco o en Curanipe

mi nombre fue encontrado en una ola

no es necesario que digan nada

Señores del sur

mi casa es mi mejor emblema

Pueden ver a través de las ventanas

o a través de mis ojos

lo que les tengo preparado

Abriré de una en una mis heridas

y escupiré poemas en vez de sangre

y a todos les diré mi nombre

Porque no quiero ver a Pedro

arrinconado en un museo

o a Manuel Francisco

retenido en una boca

Ellos sabían cantar

eran dos vientos de distinto oficio

dos gotas que el Maule

sacudió con violencia

Y yo  ¿quién soy?

algo tengo de todos

cara de pan o de hormiga

muslos comprometidos

con el sabor de la tierra

hombros de padre

dientes de inquilino o de patrón

Soy una flor con espinas

y pétalos de mármol

un poema preparado

con la lluvia de cada día.

 

La receta

o el comienzo

de la poesía

 

Una gota de amor

por cada cinco versos

Tres cucharadas de oficio

por cada día del año

Un cuarto de inspiración

y otro tanto de locura

Un octavo de risa

aliñada con ironía

Media taza de recuerdos

y cuatro de realidad

Dos litros de lágrimas

instantáneas

Una docena de emociones

Cien gramos de fantasía

o de razón a gusto

A todo esto agregue sus ojos

sus manos y sus labios

y revuelva a fuego lento

durante toda la vida