Lourdes Vázquez,
"Tengo un solo sueño: escribir"

POR DAVID LARA RAMOS

El Universal. Cartagena de Indias, Colombia, 1 de junio de 2003.

Lourdes Vázquez nació en Puerto Rico un 26 de mayo, de un año que ella prefiere olvidar. Lo único que ahora desea es sentarse a escribir sus cuentos y a preparar la edición de su primera novela que presentará a final de año.

Llegó a Cartagena para el encuentro de bibliógrafos de América Latina y quedó encantada por las coincidencias que unían a La Heroica con su San Juan. Hombres alegres y mujeres de risa rápida:

"No me he sentido extraña aquí, la muralla, los pasajes, toda la gente te trata como si te conociera desde hace mucho tiempo, en cambio en Nueva York —donde vive y trabaja— los niveles de agresividad son altos, la gente te insulta en cualquier lengua y tú tienes que desarrollar tu forma de ser agresiva, si no la tienes, debes ser como un actor y lanzarte a escena, una escena hostil, en esas calles llenas de gente de todas las culturas".

Desde niña, Lourdes se dedicó a la lectura y la danza. Siendo una adolescente se hizo bailarina profesional, y llevó su baile a varios lugares del mundo por más de 16 años, hasta que una seria lesión la hizo alejarse de los escenarios.

"No sabía qué iba qué rombo tomar. Había estado desarrollándome como bailarina y una lesión representaba abandonar todo lo que había hecho hasta ese momento. Tenía una gran afición por la lectura, en especial por la historia del país, y, en los días de convalecencia, me dediqué a conocer ese Puerto Rico que nos habían negado. En la escuela no se enseñaba historia del país, sólo hasta cuando llegué a la Universidad de Puerto Rico pude saber más del país donde vivía, de lo que en realidad éramos".

Con esas lecturas comenzó a formarse una actitud de lucha, característica que ha sido parte de la personalidad de los verdaderos puertorriqueños. Una actitud que viene desde la misma llegada de Colón en noviembre de 1493, pasando por la lucha contra el capitán Juan Ponce de León, hasta las más recientes disputas con el gobierno de Estados Unidos.

"Cuando voy a mi casa, a mi mamá le da miedo que saquemos la bandera de Puerto Rico a la calle. Bueno, hubo un tiempo en que estaba prohibido izar nuestra bandera, y el inglés se imponía como la lengua oficial. Hay todavía en Puerto Rico mucha gente como mi mamá, piensan que somos un barrio de Estados Unidos y que nuestra identidad es la del Norte, pero no, la verdad es que los intelectuales y la gente puede decir lo que deseen contra Estados Unidos, es el tiburón más grande de la región".

Creadores como Luis Rafael Sánchez, Ángel Quintero, o Lourdes Vázquez, ahora también cerca de Cartagena, como los dos anteriores, han mostrado al mundo con sus obras el sentir de un pueblo que batalla contra las nociones que llegan de fuera y pretenden imponerse.

"La condición del escritor en Puerto Rico no es fácil, hay poco apoyo para publicar. Luis Rafael Sánchez, por ejemplo, tuvo que salir. La guaracha del Macho Camacho fue publicada en Argentina primero. El apoyo a la poesía es casi nulo, no se dan cuenta que existen muchos escritores excelentes. Por otro lado, nuestra sociedad está dominada por diez o doce familias que te imponen stops, cuando vienes a ver estás cercada. La salida es franquearlos con el arte que realizas, con el trabajo creativo.

Aquella lesión en su pierna izquierda alejó a Lourdes Vázquez de los escenarios, pero la llevó a encontrarse con la literatura. En ese instante de dolor comenzó a escribir y edificó una nueva vida.

Escribiendo poesías y cuentos cortos hizo sus maestrías en literatura, estudió para convertirse en bibliógrafa, se casó, publicó sus primeros libros, cuidó y crío a sus dos hijos, llevó —como asegura— casi con una doble personalidad.

"Necesitaba escribir —recuerda—, lo hacía a menudo, en la estación del metro, llevaba los temas en mi cabeza mientras preparaba un tetero o hacía una comida para mis hijos. Una conversación podría revelarme una metáfora, la tenía en la mente y la llevaba a mis textos, era un impulso, una energía que no ha cesado".

A pesar de vivir en Estados Unidos siempre regresa a Puerto Rico. En ese ir y volver advierte la riqueza y relación de las dos lenguas, español-inglés, noción que la ensayista norteamericana, Doris Sommer llama la estética bilingüe. Un espacio de encuentro no sólo de las lenguas, sino de las dos culturas. Donde el lector bilingüe se enriquece y el monolingüe se reconoce.

"No veo ningún problema en usar el lenguaje de esa manera, yo incluyo frases en portugués, francés o inglés en mis textos, porque es la manera como se dan en la sociedad que vivo, tanto en Puerto Rico como en Nueva York, esa relación híbrida es una realidad y la literatura debe reflejarla, son nuevos matices que sólo son posibles en ese contrapunteo de las dos lenguas. A veces nos dicen que no sabemos hablar español, igual puedo decir yo de un argentino, o un chileno, pero bueno ustedes aquí tienen el Instituto Caro y Cuervo y son los llamados a conservar el idioma".

En ese espacio híbrido, Lourdes Vázquez se ha movido, juega con las dos lenguas para mostrar el sentir que tiene por su Puerto Rico y cómo son apreciados por la sociedad norteamericana. Para ella, las formalidades de una lengua no son importantes, es más importante la fiesta que se arma al momento de crear un texto. Una frase en inglés o francés convoca al goce, una reunión donde pueden estar todos unidos en ese inmenso Caribe.

En sus textos un hombre o una mujer se enfrenta a aquellos sentimientos que pueden vulnerar su existir, un amor difuminado que aún perturba, un recuerdo que duele, una reflexión sobre nuestra sexualidad, deseos, placeres y rechazos, adquieren diversos matices, tanto en la agresiva comunidad neoyorquina como en la tranquila y fiestera de San Juan.

"He estado yendo y viniendo y mi trabajo es apreciado en ambos lugares, a diferencia de escritores que son recocidos en Estados Unidos pero rechazados, por diversas circunstancias, en su tierra de origen. Estados Unidos puede ubicar a un autor en primer lugar de ventas, pero eso de qué sirve si tu verdadera tierra no te aprecia, hay algo de perversión allí, es mostrar que tú puedes triunfar en esa tierra, sin importar la tuya... ese tema siempre es complicado tratarlo".

En medio de esas dos sociedades, ella tiene una sola posibilidad: la soledad. Condición que le recuerda aquella lesión que la llevó a escribir.

"Es lo único claro que tengo —dice—, debo hacer mi trabajo como bibliógrafa, que debo cuidar a mis dos hijos, a pesar de que ambos son mayores de edad, ahora tengo una nieta que se llama Coral, hay proyectos que no se han cumplido, pero busco la soledad para sentarme construir esos textos que a veces guardo por mucho tiempo en mi mente".

Lourdes Vázquez habla con la delicadeza de una bailarina de ballet. En cada frase o gesto exalta su condición de mujer, un rasgo esencial en su obra, que aborda con enorme sinceridad.

"Es mi condición la que expreso, yo estoy interesada en mostrar aquellos actos o discursos que me censuraría en mi vida cotidiana, pero en la escritura no puedo hacerlo, entonces los expongo con libertad. La condición de la mujer en Puerto Rico es difícil, muchísimas mujeres son asesinadas por sus esposos o amantes, es terrible. Lo que trato de exaltar es la condición de libertad que debe caracterizar cada acto femenino".

El 26 de mayo, Lourdes Vázquez leyó algunos de sus textos en la Biblioteca de la Universidad de Cartagena, era también el día de sus cumpleaños. Al final, en medio de aplausos y felicitaciones, aseguró no querer seguir cumpliendo más, lo que sí quiere es cumplir ese sueño que la mantiene despierta: escribir.