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| Entrevista a Mario
Vargas Llosa (III)
C.G.C.: ¿Es usted un urbanita? M.V.Ll: Sí, totalmente. Soy un hombre de ciudad, nací en la ciudad, he vivido en la ciudad, me gusta la ciudad, y el campo, aunque parezca una herejía porque es uno de los mitos contemporáneos, me gusta más en cine o en televisión que en la realidad, salvo de paso. No creo que pudiera vivir en el campo, lejos de las bibliotecas, de las librerías, de los cines, de los cabos, de ese contacto con el mundo que ha creado la ciudad, para mí el más estimulante, el más placentero. O sea que, en eso, también estoy más cerca de don Rigoberto. C.G.C: A usted le gusta mucho el cine, ¿qué tipo de cine? M.V.Ll: Sí, me gusta mucho el cine, desde luego,
pero con el cine me ocurre una cosa que no me ocurre con los libros o con
los cuadros. Yo puedo ver malas películas y divertirme, en cambio
no puedo leer malas novelas, las tengo que dejar, y los cuadros que son
malos me irritan, pero, en cambio, las malas películas, si no son
pretenciosas, las puedo ver perfectamente. Ahora, hay un cine, el más
difícil de hacer, que es el cine de autor, el cine en el que el
director es capaz de proyectar, como hace un poeta o como hace un novelista,
como hace un gran pintor, su mundo personal, sus fantasmas, su propia visión...
En el cine, eso es muchísimo más difícil que en cualquier
otro género porque hay que pasar por toda una tecnología,
por toda una maquinaria de producción en la que los fantasmas se
diluyen. Pero cineastas como Buñuel o como Berlanga sí han
conseguido esa cosa extraordinarla que es utilizar el cine como lo hace
un creador. Son las excepciones y no las reglas. C.G.C: Y en ese mundo, ¿cuál es el mundo de ficción donde Mario Vargas Llosa se encuentra más cómodo, cuál es su mundo más confortable? M.V.Ll: Si tengo que elegir algo, que nunca debemos hacer de una manera excluyente, por supuesto, me quedo con la literatura. Para mí, los libros han sido realmente mi felicidad, creo que no he gozado tanto en ninguna parte como dentro de las grandes ficciones. Todavía, encontrarme con una buena novela es para mí un placer supremo. Como a don Rigoberto los cuadros, a mí los libros me han ayudado a vivir, ha sido una manera de refugiarme en un mundo rico, más íntimo, mas coherente, más próximo en muchas ocasiones que el mundo real. Así que, sí, sin ninguna duda, para mí, la literatura ha sido una forma de felicidad y, por supuesto, me gustaría que mi literatura les dljera a los lectores lo que a mí me han dicho los libros. Eso es a lo que aspira todo escritor cuando escribe, conseguir con sus libros lo que los libros que él admlra han conseguido con uno a la hora de la lectura. C.G.C: Usted sigue siendo muy polemista, le podemos leer en periódicos, mojándose en cuestiones muy concretas... M.V.Ll: Pero es un poco a pesar de mí mismo, la verdad es que no busco las polémicas. Defiendo las cosas que creo con mucha convicción y eso me ha llevado muchas veces a polemlzar, pero no soy un polemista profesional, además no tengo mucha simpatía por los polemistas profesionales. A lo que no he rehusado nunca es a defender mis convicciones en cl campo intelectual. Eso puede ser hasta enriquecedor, confrontar, cotejar las ideas propias con las ajenas. C.G.C: Estamos prácticamente a un cuarto de hora del tercer milenio: ¿qué perspectiva, qué visión tiene usted de lo que puede traernos? M.V.Ll: Por una parte, hay que abordarlo con optimismo. Probablemente nunca la humanidad ha tenido tantos recursos científicos, tecnológicos, pero también políticos con la caída de los grandes totalitarismos, para crear una humanidad mejor, para combatir mejor a los enemigos de la prosperidad, de la libertad, de la legalidad. Al mismo tiempo, hay que mantener la guardia y ser conscientes de que hay enemigos tremendos para esa cultura democrática tolerante, que son, por ejemplo, los integrismos religiosos, los nacionalismos, todas esas ideologías o actitudes intolerantes, exclusivistas, que tratan de levantar fronteras, de crear divisiones, exclusiones, anatemas... Son enemigos muy poderosos que, en el siglo que va a comenzar muy pronto, van a ser, seguramente, los mayores peligros contra el establecimiento a escala planetaria de una cultura de la libertad y de la democracia. C.G.C: ¿Cuántas novelas tendrá ya escritas para cuando llegue el tercer milenio? Porque ya está en otro proyecro... M.V.Ll: Siempre tengo muchos proyectos en carpeta, lo que me temo es que no voy a tener tantos años para poder materializarlos, pero proyectos no me van a faltar, eso es seguro. |
© Aguilar,Taurus,Alfaguara de Argentina