La Virgen de los Sicarios (Alfaguara, 2001), Fernando Vallejo.

Feroz retrato de la Colombia candente de hoy en día, La Virgen de los Sicarios no trepida en mostrarnos cómo la opinión personal deviene intensa y propia hija de una realidad tan cruenta.

Estamos frente a un relato en primera persona que se pasea por las calles de Medellín de la mano inocente, unívoca, simple y feroz de los sicarios, aquellos verdugos armados de fuego que van matando a los enemigos de su gente con una frialdad y dirección que resultan paradigmáticas.

Se trata de un texto que combina con agradable liviandad constantes reflexiones sobre la Colombia actual —su falta de respeto por el otro, la falta de fineza y prolijidad de su población y la ineptitud y corrupción de sus autoridades— con situaciones puntuales que afectan a un protagonista que se empeña con interesante pedagogía en enseñarnos algo de esa, su ciudad, con una mezcla de cariño, crítica y juicio.

Su lectura es una buena oportunidad de saber un poco más del "español colombiano", su riqueza, colorido y alguna etimología, como también nos ilustra sobre las iglesias de Medellín y la estructura social de la ciudad.

Un texto intenso, crítico, amigable, respetuoso, que corre veloz y cierra bien, redondo, en su justo fin y lejos de lugares comunes. ¿Y cómo no estarlo? si su propia crítica le haría imposible caer en tal vicio, al que Fernando Vallejo mira desde lejos en esta, su exitosa novela que también se puede ver en el cine1.

José Miguel de la Cruz

1"La Virgen de los Sicarios" se exhibió recientemente en Chile. Fue dirigida por el cineasta iraní Barbet Schroeder.