El día inútil

Me han traspasado el agua nocturna, los silencios
originarios, las primeras formas
de la vida, la lucha,
la escama destrozada, la sangre y el horror.
Y yo, que he sido red en las profundidades,
vuelvo a la superficie sin un pez.

 

El encerrado

Cara contra los vidrios, fija, estúpida,
mirando sin oír.

Aquí afuera sucede lo que sucede: algo.

Relampaguea una nube, se alza un ventarrón,
sube una marejada
o una llanura queda quieta bajo la luz.

Las especies feroces devoran al cordero.

El látigo del fuerte
chasquea sobre el lomo del miedo y la cadena
del opresor se ciñe a los tobillos
de los que nunca ya podrán danzar.

Uno persigue a otro, lo alcanza, lo asesina.

Y tú presencias todo,
maravillado, ajeno, sin preguntar por qué.

 

El excluido

A menudo, si un hombre recibe bien de otro
se le despierta un ímpetu homicida
- rostro secreto de la gratitud -
y el insulto que calla lo envenena.

El favor lo ha marcado
y no cabe en el mundo en que es ley de las cosas
la lucha, el exterminio.

A menudo... A menudo...