Un Romance Solitario
Al cumplirse 14 años de la muerte de Juan Rulfo, publican en Argentina y España las cartas de amor que le escribió a su esposa Clara Aparicio, a mediados del siglo pasado. El texto, titulado Aire de las Colinas, rompe el silencio editorial que se impuso el autor mexicano tras dar a conocer en 1955 su célebre novela Pedro Páramo.
Juan Rulfo (1917-1986) siempre desdeñó su intimidad al abordar la creación literaria. "Dejé de escribir Pedro Páramo -sostuvo en una entrevista- cuando sentí que había eliminado mucho: todas las explicaciones, las divagaciones, en fin, esas cosas que influían en el libro. No he querido incluir ninguna idea mía. Quería que los personajes vivieran por sí mismos. Si se fija, tanto en los cuentos como en la novela, el autor se eliminó".
Sin embargo, esa parquedad proverbial del escritor mexicano -que se manifestó no sólo en su escritura, sino también en su vínculo con las personas- habría sido un posicionamiento estético antes que una condición natural. Es lo que se desprende de Aire de las Colinas, la recopilación de las cartas de amor a su esposa Clara Aparicio, recientemente publicada en Argentina y España.El libro da cuenta de un Rulfo hondamente sumergido en su subjetividad, que no escatimó elogios ni románticas apelaciones a su futura mujer en las cartas que corresponden a la época del cortejo, entre 1944 y 194-. Las expresiones idílicas rebasan con mucho la visión desencantada que transmite su escasa obra literaria, que incluye tan sólo el tomo de cuentos El Llano en Llamas (1953) y la ya citada novela Pedro Páramo (1955), y plantean una más que probable dualidad en el carácter del escritor.
MITOS Y LEYENDAS
Incluso antes de nacer -en el poblado de Sayula, Jalisco, el 16 de mayo de 1917- Juan Nepomuceno Carlos Pérez Vizcaíno se vio envuelto en situaciones confusas. Desde ya, el apellido Rulfo no le correspondía legalmente, pero a insistencia de su abuela María, quien alegó que éste se perdería ya que su único hermano había muerto sin descendencia, terminó por adoptarlo aunque nunca hizo el papeleo correspondiente; sólo fue un seudónimo literario.
Era un tiempo convulso. La Revolución Mexicana estaba en su apogeo. La familia Rulfo lo perdió todo en el conflicto: dinero, propiedades, hasta la vida de varios de sus integrantes, pero -según versiones de sus parientes- no a manos de forajidos como solía afirmar el escritor.En repetidas ocasiones, Rulfo sostuvo que su padre fue asesinado en 1925 por una banda de malhechores. Sus biógrafos, sin embargo, apoyándose en los testimonios de sus hermanos Eva y Severiano, lo refutan asegurando que en verdad fue ultimado dos años antes por el hijo del presidente municipal de Tolimán, un ebrio pendenciero llamado Guadalupe Nava, quien le disparó por la espalda por unas reses que se metieron en la hacienda de los Rulfo. Eso habría ocurrido el 23 de junio de 1923 y al asesino jamás lo detuvieron, ya que gozaba de protección en su pueblo.
Asimismo, no todos los tíos de Rulfo murieron asesinados, pero sí pareció caer sobre la familia una maldición. Algunos murieron en accidentes y otros a tiros en medio de la refriega revolucionaria.
Al parecer, la mitomanía de Juan Rulfo tiene bases reales y también literarias. El sentimiento de pérdida que lo acompañó toda su vida fue genuino y se originó en el orfelinato que lo vio crecer. Aquella época dejó una profunda huella de silencio en su carácter. De hecho, en las cartas dirigidas a Clara es evidente su tendencia a la soledad. Las intensas emociones que le inspira su "muchachita" -como él la llama- tienen una ostensible connotación platónica, ausente.
La evocación de la amada es más pura precisamente por su lejanía, lo que permite que encarne el ideal de la belleza sin los obstáculos de la vida cotidiana, y de ese modo neutraliza los abismos de su memoria. En ese sentido, la ingenuidad de Rulfo no tiene límites. Pero, a pesar de todo, el mexicano también amaba el rigor estético. Sus pocos escritos y sus muchísimas fotografías así lo atestiguan: el lenguaje es escueto, sintético, y las imágenes desoladoras. El mito atraviesa a ambas expresiones, trastornándolas, porque se origina en el universo popular en que sitúa su mirada.
Cada vez que se le consultó por qué dejó de escribir, Rulfo rehuyó la respuesta con un chiste o una frase irónica ("porque me dio la gana" o "pero sí acabo de escribir una novela; se la muestro de inmediato"), y de esa manera compuso su propia fábula. Fue simultáneamente un hombre introvertido, desencantado, sarcástico y pasional. La paradoja perfecta, como la presente en su respuesta a un admirador que le preguntó qué se necesita para ser escritor: "Sólo una cosa: cultivar la inteligencia y eso yo no lo he hecho jamás. Soy muy tonto". (Iván Quezada)
"No es fácil querer mucho"
Muchachita: No puedo dejar pasar un día sin pensar en ti. Ayer soñé que tomaba tu carita entre mis manos y te besaba. Fue un dulce y suave sueño. Ayer también me acordé que aquí habías nacido y bendije esta ciudad por eso, porque te había visto nacer.
No sé lo que está pasando dentro de mí; pero a cada momento siento que hay algo grande y noble por lo que se puede luchar y vivir. Ese algo grande, para mí, lo eres tú. Esto lo he sabido desde hace mucho, mas ahora que estoy lejos lo he ratificado y comprendido.Estuve leyendo hace rato a un tipo que se llama Walt Whitman y encontré una cosa que dice: El que camina un minuto sin amor, camina amortajado hacia su propio funeral.
Y esto me hizo recordar que yo siempre anduve paseando mi amor por todas partes, hasta que te encontré a ti y te lo di enteramente. Clara, mi madre murió hace 15 años; desde entonces, el único parecido que he encontrado con ella es Clara Aparicio, alguien a quien tú conoces, por lo cual vuelvo a suplicarte le digas me perdone si la quiero como la quiero y lo difícil que es para mí vivir sin ese cariño que tiene ella guardado en su corazón.
Mi madre se llamaba María Vizcaíno y estaba llena de bondad, tanta, que su corazón no resistió aquella carga y reventó.
No, no es fácil querer mucho, Juan.
(México, Enero 10 de 1945. Carta inédita incluida en el libro Aire de las Colinas, Editorial Debate, 2000.)
Encontrado en: http://www.tercera.cl/sitios/tiempolibre/s_libros/045_Juan_Rulfo.html