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Juan Rulfo (1917-1986)
Este gran escritor y fotógrafo mexicano, cuyo
verdadero nombre era Juan Nepomuceno Carlos Pérez Vizcaíno, nació en Sayula,
Estado de Jalisco, el 16 de mayo de 1917, en una familia acomodada, que perdió
todo durante la Revolución. Jalisco era un Estado aislado, mísero, fanático y
violento.
La adopción del apellido Rulfo fue debido a
una petición de la abuela María Rulfo, pues en su familia fueron 7 hermanas y
un solo varón que murió soltero y sin descendencia. Para evitar que se
perdiera el apellido pidió a sus nietos que adoptaran el Rulfo.
Su niñez se vio afectada por las luchas
religiosas de su país, la "guerra de los cristeros", que fue
particularmente violenta en el estado de
Jalisco, lo que le llevó a decir: "Entonces viví en una zona de
devastación. No sólo de devastación humana, sino devastación geográfica.
Nunca encontré ni he encontrado hasta la fecha, la lógica de todo eso. No se
puede atribuir a la Revolución. Fue más bien una cosa atávica, una cosa de
destino, una cosa ilógica". Este mundo en el que se crió durante su
infancia le formó como un niño retraído al que le gustaba jugar solo.
Desde muy joven pierde a su padre, asesinado de
un disparo en la nuca, y luego a su madre, por lo que fue recluido en un
orfanato de Guadalajara. También varios tíos suyos murieron en circunstancias
trágicas.
Por eso, el elemento fundamental en sus relatos
rulfianos será la muerte. Pocas veces se refiere a ella directamente, pero su
sombra figura en cada enunciado. La muerte es el ambiente en el que los
personajes viven (¿o mueren?) su historia.
En la muerte, los personajes de Rulfo
encuentran la prolongación de la vida: viven en la muerte y el lector participa
activamente en mantenerlos “vivos” siquiera mientras dura la lectura.
La desolación, el dolor, su estrecho vínculo
con la soledad, marcarán su vida y, por lo tanto, su obra. Guardó siempre un
carácter triste, sensible, retraído, romántico y observador al mismo tiempo.
Rulfo llega por primera vez a la capital en el
año de 1935. Si bien pretende continuar sus estudios, lo cual le fue imposible
ya que éstos no le son revalidados.
En realidad, "la idea de la ciudad"
nunca es de su agrado, ni lo ve como objetivo, se instala en ella buscando una
forma de vida.
Más tarde confirmará, durante una entrevista,
"que la ciudad no le dice gran cosa". Él escribirá sobre los pueblos
y las comunidades campesinas mexicanas, mantenidas en la marginalidad y el
olvido.
Instalado en la ciudad de México, su familia
lo incitó a estudiar la carrera de leyes, pero al fallar en los exámenes se
dedicó a trabajar. Como agente viajero descubre una veta de experiencias en los
pueblos, la que será fundamental en su obra literaria. Sus viajes por diversas
zonas de México le permitieron entrar en contacto con etnias apartadas que aún
resguardaban sus tradiciones.
Llevaba vivía una vida muy bohemia. Se pasaba
las noches tomando café y se dormía bien entrada la madrugada. Leía
vorazmente a los clásicos, a Goethe, Cervantes, Tolstoi, etc., y al tiempo
escuchaba música clásica. Le gustaba practicar alpinismo y caminar
incansablemente. Pero dejó las excursiones después de sufrir un accidente al
volcarse un camión en el que iba con un grupo de montañeros.
Trabajó también en la Secretaría de
Gobernación, en la oficina de migración y, tras casarse, en la fábrica de
neumáticos Goodrich Euzkadi. Es en esta etapa -durante los años cuarenta-
cuando intenta escribir su primera novela con temática urbana, El hijo del
desaliento, que destruye inmediatamente por considerarla
"una novela autobiográfica llena de divagaciones personales, sin ningún
interés literario".
Se volvió conocido sobre todo como escritor y
colaboró en las principales publicaciones del país. En México D.F., tomó
cargo del departamento editorial del Instituto Nacional Indigenista.
En 1945 publica los cuentos "Nos han dado
la Tierra" y "Macario" en la revista Pan, de Guadalajara,
dirigida por Antonio Alatorre y Juan Rulfo.
Al año siguiente se establece en México y
publica su cuento "Macario" en la revista América y
en la misma, en febrero de 1948 "La
cuesta de las Comadres," en enero, 1950 "Talpa" en diciembre,
1950 "El llano en llamas" y en
agosto, 1951 "¡Díles que no me maten!"
En 1954 El Llano en Llamas se publica en la
colección "Letras Mexicanas" de Fondo de Cultura Económica.
En 1955 aparece Pedro Páramo en la colección
"Letras Mexicanas," con una tirada de 2.000 ejemplares y se efectúa
la primera reimpresión de El Llano en Llamas. Fue motivo de polémicas en torno
al regionalismo, versus cosmopolitismo de México.
De esta gran obra dijo Jorge Luis Borges: "Pedro Páramo es una de las
mejores novelas de las literaturas de lengua hispánica, y aun de toda la
literatura".
La Antología de cuentos mexicanos 1954
reproduce "Un cuento".
Se estrena el cortometraje "Talpa" de
Alfredo B. Cravenna, basado en el cuento de Rulfo de igual título.
Publica el cuento "El día del
derrumbre".
En 1956 se establece en Ciudad Alemán,
Veracruz, trabajando como promotor de la Comisión Papaloapan, que se ocupa del
sistema de riego en dicha zona verucrazana.
Emilio "Indio" Fernández le
solicita guiones para cine. Rulfo trabaja en alguno de ellos e invita a Juan José
Arreola a colaborar.
En 1961 es nombrado el asesor literario del
Centro Mexicano de Escritores, junto con Arreola.
En 1962 deja de trabajar para televicentro y
viaja a Alemania un país que le entusiasmaba.
En 1963 se edita el disco de larga duración
con textos leidos por el propio autor en la colección Voz viva de México.
En 1967 se filma la película Pedro Páramo.
En 1970 El llano en llamas es reimpreso pero
con importantes modificaciones: desaparece Paso del Norte y se incluyen otras
dos, El día del derrrumbe y La herencia de Matilde Arcángel.
Rulfo fue un incansable viajero, participó en
varios Congresos y encuentros internacionales, y obtuvo Premios como el Premio
Nacional de Literatura en México en 1970 y en 1983 recibe en España el Premio
Príncipe de Asturias.
El 8 de enero de 1986 muere en México.
Rulfo ha marcado la historia de las letras
mexicanas. Su obra resiste el paso del tiempo y no deja de asombrar. Mantiene la
necesidad interminable de interpretación y renovación de su lectura.
Su obra muestra la vida del México rural con
su atraso, sus miserias con una mezcla de mitos, obsesiones y fantasmas del
caciquismo mexicano.
Es uno de los grandes escritores
latinoamericanos del siglo XX, que pertenecieron al movimiento literario
denominado "realismo mágico", y en sus obras se presenta una
combinación de realidad y fantasía, cuya acción se desarrolla en escenarios y
personajes que reflejan el tipismo del lugar, con sus grandes problemáticas
socio-culturales entretejidas con el mundo fantástico.
El autor se ha mostrado siempre muy reacio a
explicar su obra.
Pero lo que, en última instancia, le preocupa
a Rulfo es la exploración de algo intrínsecamente mexicano; pero también cabe
sugerir que en su obra lo mexicano funciona como una metáfora de la condición
del hombre en general.
Un importante grupo de críticos abogan por una
interpretación basada esencialmente sobre lo mexicano. Según ellos, la magia
de Rulfo radica en haber logrado atrapar la esencia de México, sus tiempos múltiples,
los murmullos del pasado que persisten en el presente.
En sus obras, el mexicano se muestra amigo a
veces respetuoso, a veces irreverente de la muerte. Con y para ella vive, de
ella huye, y al mismo tiempo le llama. Juan Rulfo magistralmente plasma esta
ambivalente relación, y es por ello que se considera que su única novela Pedro
Páramo es una de las obras cumbres de la literatura universal.
En cambio, algunos críticos que hacen hincapié
inequívocamente en la angustia existencial del hombre moderno como lo medular
de la obra de Rulfo.
La devastación humana y geográfica la
encontramos en el primer plano de sus obras: en el horroroso pueblo de Luvina,
en el cuento El llano en llamas, y en el pueblo de Comala, de Pedro Páramo.
Pero por debajo de estos cuadros desolados de esterilidad y miseria se esconden
las preguntas implícitas en las palabras de Rulfo. ¿Cómo se explica esa
desolación? ¿Es algo humano? ¿Es un castigo divino? De ahí la otra faceta de
su obra; lo que Rulfo indica cuando se refiere a su obra como "una
transposición de los hechos de mi conciencia".
La violencia, la muerte, la degradación
humana, la culpa, el fatalismo, una sexualidad casi animaI, éstos son sus temas
recurrentes. Sirviéndose de ellos y de una gran habilidad para estructurar sus
cuentos en torno a ciertos motivos cíclicos, Rulfo analiza varios aspectos,
principalmente negativos, de la vida rural mexicana.
En sus cuentos la vida es un caminar fatigoso,
un triste pasado que elimina el futuro, un esfuerzo inútil, un andar a tientas
entre las tinieblas.
Reconocido mundialmente por su obra literaria,
su trabajo fotográfico ha sido menos conocido pese a algunas publicaciones ya
existentes.
Juan Rulfo dejó también un legado fotográfico
de aproximadamente seis mil negativos, este material se encuentra en proceso de
clasificación, por ello algunas fotografías no cuentan aún con una
ldentificación definitiva.
Encontrado en: http://www.antorcha.org/liter/rulfo.htm
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