Conversación lejos de La Catedral
Por José Carvajal
MIAMI, Estados Unidos (Librusa) - Al restaurante entró un Mario Vargas Llosa afable, sonriente, relajado, es decir, menos tenso que la noche anterior, cuando debió presentar su novela La fiesta del chivo ante una nutrida concurrencia de más de mil personas. Mucha gente no lo dejó respirar hasta conseguir su autógrafo y tomarse una foto con él. Cientos de personas esperaron pacientemente en fila para llegar a la mesa donde el famoso escritor peruano le firmaba uno, dos, y hasta tres ejemplares del mismo libro. Era evidente, después de más de cinco meses de su lanzamiento en España, La fiesta del chivo había llegado a Miami traída de la mano del propio Vargas Llosa, un hombre de una obra literaria monumental. Por eso esta Conversación lejos de La Catedral, título parodia de uno de sus libros clásicos en la literatura latinoamericana: Conversación en La Catedral.
Gracias a su gran generosidad, y para aprovechar mejor el tiempo, Vargas Llosa y yo pudimos abordar temas muy distanciados uno del otro, como algunos aspectos de los personajes principales de La fiesta del chivo, las supuestas imprecisiones históricas que los historiadores han detectado en esa novela sobre la dictadura de Trujillo, el codiciado premio Nobel, el Boom latinoamericano, su amistad con Julio Cortázar, sus hábitos de escritor prolífico y la interrupción abrupta de su relación, allá por la década de 1970, con el ahora Nobel colombiano Gabriel García Márquez.
JOSE CARVAJAL: Se ha hablado tanto de su última novela, La fiesta del chivo, que la verdad es que no quisiera preguntarle nada acerca de esa obra. Pero quizás sea una obligación formularle un par de inquietudes desde el punto de vista de la ficción y de la historia que encierra su novela. La primera pregunta es: ¿Cuál de los personajes fue el que le dio más trabajo elaborar?
MARIO VARGAS LLOSA: Pues... Trujillo, que es un personaje extremadamente complejo, un personaje que como está siempre visto desde la distancia ha sido totalmente deshumanizado. Aparece en las historias, en los testimonios mucho más como un monstruo, o como un ser semidivino para sus aduladores, que como ser humano. Entonces en la novela, pues el gran esfuerzo para mí fue inventar un Trujillo que sin dejar de ser el monstruo que fue, fuera un ser humano en el que pudiéramos nosotros reconocer las características propias de cualquier ser común, al que un proceso político determinado convierte en lo que finalmente fue. Entonces ese fue un enorme trabajo de creación psicológica de un personaje. En realidad todos los personajes fueron difíciles... desde luego el personaje de Urania también me costó mucho trabajo. Pero el que más, desde luego, fue Trujillo.
JC: Ahora una segunda pregunta sobre ese tema y ahí concluimos con La fiesta del chivo... En República Dominicana, los conocedores de la época de Trujillo (que no son necesariamente los que vivieron en carne propia las atrocidades del régimen), han detectado lo que los historiadores llaman "imprecisiones históricas", e incluso hubo alguien que hizo una lista de más de 70… ¿Le preocupa a usted eso?
VARGAS LLOSA: No, no, no hay una, hay muchas imprecisiones históricas y muy deliberadas. Mi libro es una novela, no es un libro de historia. Y he trabajado sobre la historia con la libertad, con la que tiene derecho a trabajar un novelista. Creo haber seguido con fidelidad los grandes lineamientos históricos, pero en los detalles... he cambiado, añadido, alterado con toda libertad en función de las necesidades de la ficción. Nunca he pretendido escribir una novela que fuera llena de historia, no sería una novela. La novela es una ficción, es decir una versión de la realidad en la que lo imaginario prevalece largamente sobre lo que es memoria, recuerdo, así que... sí, hay imprecisiones... innumerables.
JC: El Nobel… hace 18 años que se lo dieron a Gabriel García Márquez, el único del Boom latinoamericano que lo ha logrado hasta ahora… ¿Sueña usted con el premio Nobel?
VARGAS LLOSA: No, no sueño con el premio Nobel. Yo creo que ese es un sueño que puede ser bastante perjudicial para un escritor porque, si piensa demasiado en el Nobel, empieza a comportarse como un candidato al premio Nobel, y yo creo que eso es malo para el trabajo literario. El premio Nobel... pues es una recompensa que si llega un buen día, tanto mejor. Qué mejor halago para un escritor... pero un escritor no debe dejar que ese tipo de ambición se filtre en su conducta, porque yo creo que el resultado es profundamente perjudicial para la obra.
JC: Hablando precisamente del Boom, ¿qué le dejó el Boom a usted? ¿Cómo lo recuerda? ¿Qué experiencia recuerda de esa época que lo hizo famoso a usted, al igual que a Carlos Fuentes, García Márquez y Julio Cortázar? ¿Mantiene usted algún tipo de contacto con aquel grupo de escritores?
VARGAS LLOSA: Pues, la verdad que no... La verdad que muchos de ellos ya no están en este mundo, desgraciadamente. A otros los veo muy poco. La vida nos ha ido distanciando geográficamente... Así que no. Lo que fue Boom en los años sesenta, donde había una gran cercanía, que además no era solamente una cercanía, diríamos literaria, sino también política en cierta forma, y geográfica, porque vivíamos en los mismos lugares, todo eso se acabó. Ha quedado más como un hecho del pasado que como una realidad presente.
JC: De los grandes integrantes del Boom, ¿a cuál recuerda usted con mayor admiración?
VARGAS LLOSA: Mire, depende... porque hay admiraciones personales y admiraciones literarias. Alguien que yo recuerdo con mucho cariño es Julio Cortázar. Julio era una persona... desde luego un magnífico escritor, uno de los grandes escritores de nuestra lengua. Con el tiempo seguramente su obra de cuentista prevalece sobre la del novelista. Pero además era personalmente un ser de una gran calidad. Fue muy generoso conmigo. Cuando yo lo conocí... yo era todavía un absoluto desconocido, y él me alentó, me ayudó mucho, fue uno de los primeros lectores de La ciudad y los perros, mi primera novela cuando estaba en manuscrito. A mí él me alentó con unos consejos que eran enormemente útiles; me ayudó a buscar un editor. Yo lo recuerdo siempre con mucho cariño, porque además era un ser humano excepcional, muy generoso, carecía de las vanidades que son normales en los seres humanos. Era también de una gran ingenuidad... tenía algo de niño... un poco inmaduro, que todavía no ha descubierto las asperezas del mundo, sin dejar de ser por eso un hombre muy inteligente y observador de la realidad... pero había en él una inocencia que a mí me conmovía mucho. Siempre lo recuerdo con gran cariño.
JC: A lo largo de los años, nosotros, sus lectores, hemos visto a un Vargas Llosa muy prolífico en el arte de novelar, y a veces yo mismo me he preguntado: ¿Cómo sería la vida de un Vargas Llosa si estuviera prohibido novelar, contar esas historias?
VARGAS LLOSA: Pues no sería la persona que soy. Mi vida es mi trabajo desde hace ya muchísimos años. Durante mucho tiempo, claro, fue sólo una parte de mi vida, porque la otra estaba dedicada a actividades alimenticias. Pero... prácticamente desde el año 1970 me dediqué casi exclusivamente a escribir. Mi vida se confunde con mi vocación, con mi trabajo literario, así que no concibo una forma de vida distinta, ¿no?
JC: Dicen que Víctor Hugo y Hemingway lo hacían parado, Truman Capote acostado… ¿cómo escribe Vargas Llosa?
VARGAS LLOSA: Yo sentado (se ríe a carcajadas). Escribo sentado... Escribo primero a mano la primera versión de todas las cosas que escribo... bueno salvo los artículos, textos muy breves que los hago directo en la computadora. Pero después cualquier cosa de cierto aliento siempre la escribo primero a mano, en cuadernos, y luego voy pasando a la computadora, lo que me ayuda mucho para corregir. Yo rehago, reescribo mucho, y en eso la computadora es muy útil... pero la primera versión siempre... para mí es manuscrita, porque yo me acostumbré a escribir así y ese ritmo, que es el ritmo de la mano, en realidad, es el que a mí me conviene como escritor.
JC: Ahora hay una pregunta que le podría parecer incómoda. De modo que le pido que por favor, si es así, me lo diga... ¿Qué fue lo que ocurrió realmente entre usted y García Márquez? ¿Por qué fue que se enemistaron?
VARGAS LLOSA: Bueno, eso vamos a dejárselo a los historiadores... (otra carcajada).
Encontrada en: http://www.librusa.com/entrevista5.htm Entrevista exclusiva para Librusa.