Chile: La Tercera en Internet. 26 de Noviembre de 1997

Aunque diga una y otra vez que "nunca más con la política".
Vargas Llosa habló de dictadura, democracia y erotismo

El escritor peruano llegó ayer de madrugada a Chile, invitado por la Feria Internacional del Libro de Santiago, para desarrollar una apretada agenda de actividades.

Por Leopoldo Pulgar I.


Aunque diga una y otra vez que "nunca más con la política" y que está volcado ciento por ciento a la literatura, Mario Vargas Llosa disfruta respondiendo preguntas que fijan su opinión sobre el acontecer político y social de América Latina.

Ocurrió también ayer durante el multitudinario encuentro que sostuvo con los medios periodísticos de Santiago. Casi la mitad del tiempo el escritor lo ocupó para referirse a la situación del Perú. Valoró los avances en la "lucha antiterrorista" y en lograr cierta "estabilidad económica" del gobierno de Fujimori. Pero fue duro cuando criticó, entre otras cosas, "la distorsión de la política de privatización de las empresas estatales que significó privilegiar a determinados grupos económicos, sin estimular el acceso a la propiedad para la mayoría ni combatir la pobreza, que es muy grande".

Sin embargo, Vargas aclaró que sus objeciones principales son en el ámbito político: al "autogolpe de Fujimori del 5 de abril de 1992, día en que llamó a los militares a gobernar, junto con cerrar el Congreso e instalar un sistema de control de toda la vida política, apoyado en la fuerza militar. He cambiado en muchas cosas, pero a lo largo de toda mi vida siempre he combatido a las dictaduras, aunque sean solapadas, con ciertas formas democráticas, como la que existe en Perú, porque la fórmula de los generalotes en el poder es impresentable".

Junto con reivindicar la democracia, comentó que para él en Chile ésta es imperfecta, aludiendo a los senadores designados. También rechazó a las dictaduras militares latinoamericanas, la que tuvo Chile y al general Pinochet. "Lo más lamentable para mí - enfatizó- es que los gobiernos democráticos no asuman de una manera más resuelta la defensa de la democracia que implica combatir a los regímenes antidemocráticos. Hay una complacencia, una tolerancia hacia ellos que resulta incoherente y falto de ética política".
 
 

Campo literario

El escritor hizo un sencillo, pero intenso recuerdo del novelista nacional fallecido, José Donoso y de su esposa, con quienes tuvo relaciones que definió como de "verdaderos amigos".

Vargas Llosa reconoció desconocer a las nuevas generaciones de escritores de América Latina, debido a que sus lecturas se han volcado a aquellos libros vinculados a sus necesidades creativas, aunque piensa que la temática de los escritores actuales es "menos comprometida con lo político y social" que en su época.

Al mismo tiempo fue muy entusiasta cuando se refirió a la literatura contemporánea hecha por mujeres, destacando tanto la llegada que tiene al gran público como su calidad. "La diferencia respecto a década anteriores -comentó- es que ahora parece un movimiento generacional. Creo que hay una feminización de la cultura", dijo respecto a la mayor presencia de las mujeres en la compra de libros y en las actividades literarias.

Después, el novelista recordó a Borges ("ser postulante al Premio Nobel es parte de mi currículo") cuando se le consultó respecto a qué le sucede cuando su nombre circula como uno de los posibles para obtener este galardón internacional. Más adelante, bromeando respecto a la etapa que vive actualmente como creador, dijo sentirse "como un escritor joven que da sus primeros pasos en esta fascinante actividad que es la literatura, y con muchos proyectos por delante" .

Respecto al futuro del libro, Vargas dijo que no compartía lo que dicen los "agoreros que profetizan el fin de la cultura de la palabra escrita, arrollada por la cultura audiovisual. El libro goza de buena salud y podrá coexistir con lo audiovisual en el nuevo milenio". Sin embargo, aceptó que "lo que representa el libro en la actualidad es mucho menos de lo que representaba cuando no competía con los productos audiovisuales".

Y valoró el rol que ciertos espacios televisivos juegan en apoyo del estímulo de la lectura.

En relación a Los Cuadernos de Rigoberto, el autor definió el erotismo como el "paso de la animalidad a la sutileza en el amor", un logro propio de las sociedades civilizadas. Atribuyó a la experiencia erótica un carácter "profundamente humano, hermoso, imaginativo y creativo". Al mismo tiempo, diferenció lo erótico de la "pornografía" la que, a su juicio, es una conducta vulgar estimulada por la publicidad que agrede al ser humano.